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Muere monja resultó herida en accidente de tránsito
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| Sor Adelaida Escolano Mira |
Sor Carmen Peña Pimentel |
Murió en la Plaza de la Salud en Santo Domingo, Sor Carmen Peña Pimentel, de 63 años, una de las tres monjas que resultaron heridas en un trágico accidente de tránsito, ocurrido en el kilómetro 21 de la autopista Duarte, el jueves 10 de febrero.
En el accidente perdió la vida Sor Adelaida Escolano Mira, de 74, de nacionalidad española, mientras que resultaron heridas las religiosas Juana Adames, Sor Juana Emilia Ureña y Sor Carmen Peña Pimentel, esta última falleció 10 días después en la Plaza de la Salud.
Las cuatro religiosas viajaban en la camioneta Toyota Hilux que era conducida por Adelaida Escolano, la cual perdió un neumático delantero y se deslizó sin control.
Sor Juana Adames y sor Emilia Ureña se recuperan satisfactoriamente de los golpes que recibieron y se informó que muy pronto se integraran a sus labores sociales en el hospital San Vicente de Paúl de esta ciudad de San Francisco de Macorís.
Trayectoria de Escolano Mira
Sor Adelaida Escolano Mira llegó al país en la década del año 1970. A partir de ahí se dedicó por 35 años, en cuerpo y alma a la causa de los pobres, los enfermos y a la evangelización: patrocinó la construcción de casas y de la capilla La Milagrosa en el barrio Ugamba, viajaba a los campos y zonas aledañas, reformó la Asociación de la Medalla Milagrosa como supervisora regional.
Los recursos económicos los recibía de España, pedía a sus amigos, realizaba manualidades las que vendía y rifaba. Todo para su obra de amor y entrega.
El sector religioso y sus compañeros de labor del hospital San Vicente de Paul, entre ellas las sobrevivientes del accidente Sor Carmen Peña Pimentel (fallecida), Sor Juana Adames, las señoras Ana Paulino, Josefa Hernández y Paola Brisman; la definieron como una persona humilde, solidaria, bondadosa, exigente, responsable, alegre, recta y sobre todo muy generosa.
Sor Adelaida oró en los últimos momentos de su vida inspirada en el Salto de Jimenoa, porque esa cascaba semejaba el Agua de Vida que nos alimenta y refresca. La que había acompañado a tantos enfermos en la ambulancia, murió en una ambulancia, pidiendo a una de sus compañeras que cubriera su cuerpo, mientras aclamaba a la Virgen Milagrosa.
La tragedia causó consternación en el sector religioso y el personal del hospital San Vicente de Paúl, donde las monjas laboraban; todas pertenecen a la Congregación Hermanas de la Caridad de Santo Domingo.
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