Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 419,
Edición 2
de junio del 2005, Rep. Dom.

-P R E C I S I O N E S-

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Por Socrates Mercedes

El rechazo contundente del pueblo francés al Tratado Constitucional Europeo, situación que fue repetida en Holanda, constituye un duro revés a los auspiciadores de la Unión Europea que pretenden instaurar una constitución neoliberal, que legitima el capitalismo salvaje y la guerra. El instrumento jurídico que permitió al electorado de estos dos países europeos manifestar su oposición a la adopción de este nuevo instrumento jurídico fue el Referéndum.

En el actual estadio de desarrollo que vive la humanidad, existe una tendencia cada vez más generalizada hacia una transformación de la formula constitucional que se conoce como “democracia representativa” a la ya comúnmente conocida “democracia participativa”, y uno de esos mecanismos de participación ciudadana que permiten a la sociedad canalizar sus inquietudes y hacer escuchar y valer sus reclamos y opiniones es el referéndum.

El referéndum es una institución democrática a través de la cual el cuerpo electoral de una país expresa su voluntad respecto a un asunto o decisión que sus representantes constitucionales o legales someten a su consulta. Precisamente, esto es lo que acaba de acontecer en Francia y Holanda donde, contrario a como ocurrió con Alemania, Italia, Austria, Grecia, Hungría, Eslovenia, Lituania y Eslovaquia, el electorado de ambos países ejerció su legitimo derecho a expresarse en un asunto vital de soberanía y se pronunció por el rechazo del referido Tratado Constitucional Europeo.

Al margen del tipo de consulta que pueda ser realizado (plebiscito o referéndum), es esencial que nuestra constitución sea dotada de estos mecanismos de expresión democrática a los fines de que el pueblo pueda tener verdadera participación en la toma de decisión de nuestros asuntos vitales.

En caso de haber existido el referéndum o el plebiscito, usted y yo pudimos haber sido consultados para saber si estábamos o no de acuerdo con que se modificara la constitución para permitir repostular al entonces Presidente de la República Hipólito Mejía, o para presentar los dichosos Juegos Panamericanos o para recomprar las Edes.

De igual forma, quizás nos hubiesen preguntado si estábamos de acuerdo con que se privatizaran las empresas del Estado, o con invertir 25 millones de pesos en un hospital privado, o si estamos o no de acuerdo con la construcción de la Isla Artificial o con el Metro o con que se apruebe el mil veces mencionado Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).

Pero además podríamos pronunciarnos sobre otros asuntos igualmente importantes, por ejemplo: está usted de acuerdo con que se mantenga el artículo 55 de la Constitución?, con que se financie con cientos de millones de pesos a los principales partidos de nuestro corrupto y desigual sistema? con que cada Presidente electo proceda a despedir a cerca de 250 mil empleados públicos para colocar a los militantes de su partido (como si se tratara de la repartición de un botín de guerra)?, con que se gaste tanto dinero en diputados, senadores y regidores inorgánicos?, con que se creen tanta comisiones para enfrentar la corrupción (y total nada)?, con que tengamos que pagar la luz más cara del continente?, con que...?. Lamentablemente se me acabó el espacio, pero les prometo, en una entrega ulterior, continuar con estas precisiones.

El autor es Abogado

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