Recorriendo La Ciudad
Por Doña Chea de León
La llegada de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), en sus agentes a esta ciudad de San Francisco de Macorís, si mal no recordamos, fue en el año 2001, y sabemos que fue en la gestión de nuestro apreciado y querido amigo Siquio NG como síndico municipal.
Nos luce que fue motivada por la razón de que éste nuestro pueblo, en su crecimiento vertiginoso, han surgido cantidades de barrios y urbanizaciones donde eran terrenos baldíos y desiertos. También el gran flujo de tránsito, de todo tipo de transporte, que se movía bajo la tensión nerviosa de cada personal, al pensar que podíamos ser atropellados por alguien en cualquier momento. Ya que el sector motorista, no todos, desde luego, pero hay inmensidad de juventud que se divierten corriendo a gran velocidad por el mismo centro de la ciudad, usando en algunas ocasiones como acrobacia, una sola goma, la de atrás, para exhibir su motor, o para llamar la atención de los demás.
Un día, ya a la llegada de los agentes, para quien escribe al conocer la presencia de aquellos jóvenes y con los fines que llegaron traídos especialmente para organizar el tránsito en nuestra ciudad, que era un caos, pues los accidentes sucedían con mucha frecuencia. Al iniciar los agentes de Amet su gestión de trabajo, ya en pocos días nuestra ciudad dio un giro vertiginoso, donde parecía que estábamos viviendo en una gran ciudad, completamente organizada, carros alineados a la izquierda, no se permitía ningún vehículo sobre las aceras, ya que éstas son destinadas para el transeúnte caminar sin peligro alguno.
Las personas sensatas y de buenas reglas, nos pusimos muy contentas, porque realmente nos gusta las buenas normas, y un buen comportamiento para la preservación de la vida de cada ciudadano. Desde luego, esos agentes de inmediato empezaron a poner las cosas en orden, exigiendo y exigen para la protección de los usuarios de motors sus casos protectores, para la preservación de su propia vida y la de los demás, en caso de accidentes. Pedían y piden las licencias, como es lo correcto. Si no tenían sus documentos, pues ahí venía la investigación, en fin, hubo un control estricto, que surtió muy buenos efectos. Hay quienes no les gustan obedecer las leyes y quieren vivir sin Dios y sin Ley, haciendo travesuras.
Así no debe ser, porque las leyes que rigen el país o los países hay que respetarlas, de lo contrario vivirán de conflicto en conflicto, por el comportamiento incorrecto ante la ley.
Fuimos la primera persona que les dimos la bienvenida a los agentes de AMET, que conformaban la dotación de nuestra ciudad, y les hemos apoyado simpre en su gestión de trabajo. Debemos verlos como autoridad, en las reglas de ordenamiento del tránsito y merecen ser respetados, como autoridad y como personas humanas. Ellos deben también de tratar al conductor o chofer con respeto y consideración, para mejor desenvolvimiento en esa materia. Gracias a Siquio NG por traer a esta ciudad este loable servicio, que rinden esos hombres y mujeres a favor de la organización del tránsito que aún perdura en San Francisco de Macorís y los demás pueblos del país, que disponen de este importante cuerpo del orden de tránsito (AMET).
Las gracias también al general PN Candelier, pues creo que fue él quien creó e ideó esta cartera policial, para la organización vial del país. Muchas gracias de nuevo al General Candelier. A nuestro entender, creo que hace falta más agentes de Amet aquí en esta ciudad, pues veo pocos, y el tránsito aumenta cada día. Ellos tienen que cubrir los sitios más estratégicos, tales como liceos, colegios, escuelas y otros más para evitar accidentes de todo tipo. Le sugerimos a los agentes de Amet, ser condescendientes con los conductores y las damas que conducen. Pues muchas veces son ellas quienes llevan sus niños a los colegios y escuelas y salen a los establecimientos comerciales para hacer sus compras necesarias para sus hogares; esto no significa que no cumplan con su deber, pero la cortesía se impone ante todo.
A todo el personal de Amet les deseamos suerte en el ejercicio de sus funciones, sabemos que hay sectores que no se sienten bien con ustedes, pero el deber se impone y debemos cumplir con los reglamentos de ley existentes, porque los pueblos se educan para benefico de la comunidad en general. Quien escribe les aprecia y les reconoce su loable labor. Y no olvides cuando pases próximo a un agente de Amet, bríndele una sonrisa o un saludo afectuoso, ellos lo merecen, porque después de todo, nadie es perfecto, además, son nuestros servidores al servicio del tránsito.
Que Dios nos dé su bendición y traiga la paz a nuestro país.
Pensamiento: Cuando se dice, a plena conciencia: tengo unamigo/a, es lo mismo que si se dijera: tengo un tesoro inapreciable.