Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 422,
Edición 1
de agosto del 2005, Rep. Dom.

Perverso y peligroso calificativo

Por Dr. Luis J. Báez del Rosario
(CDP)

Una revista norteamericana, Foreing Policy, calificó recientemente a la República Dominicana como uno de los “Estados Fallidos” del mundo, comparándonos con nuestros únicos e inmediatos vecinos, el pueblo haitiano.

El calificativo de marras no es nada casual o fortuito, detrás de ello la máscara oculta, despreciable e irresponsable de la administración Bush, del imperialismo norteamericano, por supuesto, una de las manifestaciones siniestramente del poder unipolar norteamericano, y como lo tipifica nuestro Código Penal, con premeditación, acechanza y alevosía contra la Soberanía Dominicana.

Semejante comparación no puede ser más absurda y mentirosa, pues una cosa es Haití, y otra cosa República Dominicana, hay diferencias extremas y absolutas entre una y otra, distancias como del Sol a la Tierra, realidades muy distintas.

El emperador Bush y su gobierno republicano a través de un órgano publicitario, manipulado políticamente, como es Foreing Policy, están doblando al personaje de un viejo refrán popular, “la gatita de María Ramos”, “que tira la piedra y esconde la mano”, para desdeñar perversamente a la República Dominicana, confundir a otros países, seguir repitiendo con insistencia la morbosa mentira de que es un “Estado Fallido”, y después, como se estila macabramente en el imperialismo norteamericano, justificar acciones de fuerzas conjuntas para la integración de ambos pueblos.

Haití, y en eso tenemos todos que estar de acuerdo, si, y dadas las circunstancias, clasifica en el contexto de los Estados Fallidos, un Estado Inviable, culpa de la propia clase política haitiana, de la minoría dominante, que han explotado a mejor conveniencia de sus intereses la ignorancia y marginalidad del pueblo haitiano, y que no ha tenido la voluntad y sinceridad de hacer esfuerzos heróicos, por la tradicional cultura de regímenes tiránicos durante su tramo existencial, de un real y concreto proyecto de nación, que haga posible su reconstrucción económica y moral, que se corresponda en el marco de un sistema democrático, donde la clase política haitiana por primera vez concilie y concerte acciones para sacar a su país del aislamiento exterior, como económico e institucional que lo mantiene en una constante de violencia e inseguridad total.

Señor Bush, su gobierno, Foreing Policy y la Unión Europea, socios y aliados, son los más insolentes y torpes fabuladores cuando usan la mentira como arma para invadir a otros países, para provocar situaciones escabrosas y desagradables, para imponer fideicomisos como pretextos para la desintegración de algunos Estados, como en el caso del Estado Dominicano, rehuyendo la responsabilidad que tienen principalmente Estados Unidos y Francia frente al pueblo haitiano, al que intervinieron y abandonaron al más dantesco destino.

República Dominicana no es un Estado Fallido, que no nos comparen con Haití ni ningún otro Estado del mundo que por el caos, niveles de violencia y falta de institucionalidad ocupa, desgraciadamente, ese imputable encasillado.

Desde hace más de cuatro décadas acogimos la Democracia como sistema político normativo del país, con sus debilidades e imperfecciones, acaso la democracia norteamericana o cualquier otra del mundo, es perfecta?, lo dudamos; cada cuatrenio elegimos mediante el sufragio universal y voluntad popular a los legítimos representantes de los poderes fundamentales de la Nación, consagrados constitucionalmente, Ejecutivo y Legislativo, el Judicial con relativa inamovilidad de su composición; existe el díalogo, concertación y equilibrio entre los tres poderes del Estado, sistema de partidos y la sociedad civil, de manera que no podemos hablar y decir lo mismo de nuestro vecino Haití.

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