Tapando el Sol con un dedo
Por Lic. Pedro Tirado
Cada día nos levantamos los dominicanos con un bloque de noticias violentas por hechos ocurridos en nuestras calles.
Todos opinan acerca de la violencia, de los agentes policiales, de los muchachos en los barrios, de los que atracan, de las víctimas, en fin se crea un ambiente de terror.
Pero este panorama solo tiene un culpable, que es el fracaso de un orden social compuesto por hombres que no tienen límites en su ambición desmesurada sin importar la institución a las que pertenecen; son energúmenos que cada día engordan sus apetitos a costa de los pobres, creando una enorme desigualdad social que hoy se revela con violencia, intransigencia, absolutismo, engaño, mentiras.
Este país está dirigido por autoridades que se prestan a componendas, arreglando entre ellos los crímenes más vergonzosos y arbitrarios que la historia haya registrado; son pájaros del mismo nido que lo que buscan es enriquecerse a como dé lugar, sin valorar la Patria, sin pensar en los menos pudientes, sin importarle nada de nada.
Son boas peligrosas que creen que en este país la gente va a seguir soportando las injusticias sociales que a diario se cometen.
Aquí hay una clase social que se escuda en la religión, que hace gala de serviciales pero, son puros hipócritas que solo miran egoístamente en su favor y entonces ¿Qué quieren?, seguir engañando al pueblo, seguir con los mismos asuntos de siempre.
La delincuencia es un asunto de rebeldía, de impotencia, de rabia, ante el engaño y la falsedad a lo que se tiene sometida esta población.
Convocan a diálogo entre ellos mismos para trazarle línea a los otros siempre en procura de ganar más. Así no, escuchen a los sufrientes de este pueblo, terminen con los abusos de las compañías extranjeras que limitan en una gran mayoría, la vida de muchos ciudadanos que se ven obligados a socabar su pequeño ingreso, sin nadie quien los defienda.
Ya la población no resiste la prédica de ineptos abominantes, de los aprovechadores sin conciencia. Traten de abrirle el camino a los desposeídos para que la furia del pueblo no acabe lo poco que queda de institución.
Bajemos la cabeza y miremos lo que realmente ocurre, limitemos el abuso de unos pocos en detrimento de la mayoría.
El autor es Abogado