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Calificativo perverso y peligroso (2da.y última parte) Por el Dr. Luis Baez del Rosario El imperio norteamericano, Francia y Canadá, tienen sus columnas de apoyo para sus propósitos integracionistas en la República Dominicana, con las llamadas Ongs. Su trabajo, bajo la máscara y discurso de la solidaridad, es el de fabricar falsas denuncias, hacer acusaciones distorsionadas de la realidad para confundir a la opinión pública nacional e internacional con relación a los indocumentados haitianos, y para este trabajo sucio son financiadas por sus patrocinadores foráneos. La posición del Presidente de la República frente a esta infame publicación norteamericana, parte de la propaganda imperialista con funestas intenciones de desmentirla, por tanto, desmontarla, e instruir al cuerpo diplomático y consular del país y acreditado en el exterior para disuadir a los demás países amigos con los que mantenemos relaciones diplomáticas de este incongruente paralelismo domínico-haitiano, de esta falsa acepción, es una posición seria, correcta y patriótica que tenemos que secundar, como ya lo han hecho algunos dirigentes religiosos y políticos, entre los que podemos citar a Monseñor Benito de la Rosa y Carpio, arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago; doctor Víctor Gómez Bergés, ex-canciller de la República; Orlando Jorge Mera, secretario general del Partido Revolucionario Dominicano, y otros. Uno de los defectos de la democracia dominicana es el sectarismo, la división de los partidos políticos, tanto a lo interno como externo, y esas divisiones resultantes de diferencias y luchas que se revierten por su costo, que no permiten nuestro crecimiento político y como nación, es el talón débil para el acoso y propósito de los enemigos internacionales que pretenden la desintegración de la República y fusión acomodada de nuestros vecinos para resolverles su problema, por lo que los partidos en este momento y ante esta amenaza que es cierta y evidente, deben, al margen de sus diferencias, pactar la unidad y coherencia por una causa patriótica, por el interés nacional, la defensa de la Soberanía y una agenda nacional de desarrollo donde todos podamos ser actores comunes compromisarios de un mejor destino, donde con nuestro esfuerzo y trabajo permanente seamos autogestores altamente eficientes de nuestro propio bienestar y desarrollo, pensemos en grande para ser grandes. Por último, amigos lectores, cada uno de nosotros como dominicanos tenemos que asumir una cuota patriótica ante el momento y el deber, y abrir una página web en el internet, para que navegando a través de este maravilloso y moderno medio de tecnología, decir al mundo que República Dominicana es un Estado Fallido, que norteamericanos, franceses y canadienses, para resolver el problema de su espacio vital (territorio), xenofobia y costo económico que representa Haití por su inviabilidad y éxodo masivo, hacen lo posible e imposible por la unificación de dos países culturalmente diferentes e incompatibles, propiciando criminalmente unos balcanes sangrientos en el Caribe. |
La guerra restauradora una respuesta a la traición anexionista |