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Otra vez Santana Por Dr. Luis J. Báez del Rosario Balaguer jugaba irónicamente con algunos políticos que hacían fe de su adulería y servilismo en el entorno del poder, más aún, con aquellos que aparentemente adversaban y hostilizaban desde la tribuna pública lanzando desde ella los más incisivos denuestos, a los que con la maestría política del Príncipe ponía un precio a sus apetitos y terminaban sirviéndole a sus pies, para luego ante cualquier coyuntura propicia destituirlos con vejatoria incriminación pública, abandonándoles a la desgracia como venganza a cualquier ofensa grave que estos hubieran esgrimido antes, situaciones que no olvidaba ni perdonaba. El caudillo era capaz de las cosas más paradójicas, absurdas, aberrantes e incalificables, de sorprender al país con una expresión discursiva sutil, pero demoledora contra sus opositores, de tomar decisiones que no fueran las más simpáticas para la ciudadanía, poco o nada importaba la crítica o señalamientos, por mordaz que fueran, solo alimentar su ego autoritario. Una de esas decisiones, antihistóricas, por supuesto, que exaltaron el ánimo colectivo provocando una ola de protestas, hasta en los dominicanos más conservadores, fue el traslado de los restos del caudillo hatero y apátrida Pedro Santana y Familia, el hombre de Hincha, al Panteón Nacional, y despositarlos junto a los Padres de la Patria, a los que persiguió y desterró por sus luchas patrióticas y nacionalistas, y ordenó el fusilamiento de Francisco del Rosario Sánchez, de su hermana María Trinidad Sánchez, los hermanos Puello, y otros; ningún otro gobernante hubiera cometido semejante crimen histoórico contra los héroes de la República. Hoy, después de aquel aberrante acto, otra vez Santana, persiguiendo desde la tumba a los patriotas que lo dieron todo generosamente por la patria, su patrimonio y sus vidas, esto útimo lo más preciado del ser humano, el sacrificio por la libertad de su pueblo, mientras Santana pretendió anexar la República a España para salvaguardar sus intereses económicos y de la clase que él representaba. Otra vez Santana, otro escenario para el escarnio, Santiago, pués su efigie perversa, símbolo de la maldad y el deshonor, un busto será colocado junto a los bustos de María Trinidad Sánchez, José Joaquín Puello y otros héroes nacionalistas los que Santana eregido dictador, con poderes absolutos dádoles por el articulo 210 de la Constitucion de San Cristóbal, la primera Constitucion dominicana, dispuso fría y siniestramente sus ejecuciones. Esta vez Santana en un espacio de la Fortaleza San Luis, de la ciudad de Santiago de Los caballeros, dará retroactivamente y en sentido figurado las mismas criminales órdenes para fusilar con diferencia de ahora, del momento, esta vez moral e históricamente a la hermana del patricio Sánchez, Puello y demás guerrreros de la libertad, dominicanos de hoy, algunos historiadores, cíclicamente los mismos santanistas y anexionistas, autores y cómplices de una mezquina profanación a sus nombres y a la patria, un premio a la traición, a la perversidad y antidominicanismo. Pedro Santana pudo tener sus méritos patrióticos en las luchas de Independencia, aunque se cuestiona su participacion en la batalla de Las carreras, pero desde el mismo momento que negocia la soberanía, que busca el coloniaje de España, que persigue, destierra y mata a sus compatriotas, traiciona la patria, ese solo acto lo descalifica, borra sus méritos y condena al veredicto de la historia. Parece ser que la colocacion del busto de Santana es un hecho irreversible de las autoridades militares, pero me atrevo a plantear como reparo a un agravio que éste sea separado de nuestros héroes nacionales y que se inscriba la siguiente leyenda: Este es el Gral. Pedro Santana y Familia, nació en Hincha, anexionista y traidor a la Patria, sería la más honesta y justa calificación para un hombre que no merece llamarse dominicano ni patriota, y mucho menos que se le rindan honores, pues los traidores son únicamente merecedores del desprecio y lapidario olvido. |
Mi pasión por el Deporte: vivencias Luis Enrique entre nosotros siempre... La guerra restauradora una respuesta a la traición anexionista ¡CLICK, EL MILAGRO DE LA FOTOGRAFIA! |