Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 429,
Edición 2
de noviembre del 2005, Rep. Dom.

Para denunciar una condición que nadie ha tenido el valor de salir y corregir

Por Tony Rosario

Sabes por qué crece cada día el número de personas que se oponen tanto a la religión?

Porque la religión como se acepta, generalmente, enseña al hombre a resignarse con las condiciones tales como son: le enseña que Dios creó algunos hombres pobres y otros ricos. Que esa distribución de la riqueza es una cosa perfectamente natural y que no debemos revelarnos contra ella porque todo será compensado en el otro mundo.

Napoleón, cuando fue uno de los Jacobinos, denunció a la religión por esa razón, pero cuando fue emperador, cuando tuvo el poder en sus manos encontró que tenía necesidad de esa religión y por eso estableció la iglesia de Francia. Porque él se dijo ¿Cómo puede la gente sentirse satisfecha sin la religión? Si un hombre se muere de hambre junto a otro que tiene demasiado ¿Cómo puedo esperar que se sienta resignado con su suerte a menos que crea que su desgracia será compensada algún día?

La sociedad organizada no podía existir como él la quería, sin que algunos fueran pobres y otros ricos y para que los pobres se sintieran satisfechos, tenía que haber una autoridad que dijera: así lo quiere Dios pero ten paciencia. En el cielo encontrarás tu recompensa. Tú entonces ocuparás los puestos más elevados.

Pero el Cristianismo como fue practicado en los primeros años, fue una forma ideal de socialismo con beneficios iguales para todos. Nadie era más pobre ni más rico que sus compañeros. Su credo era el credo de los tres mosqueteros: “Todos para uno y uno para todos”.

Pide y recibirás -dijo Jesús- y dijo eso no solo a los ricos, sino a todos los hombres.

La providencia no acostumbra a escoger ciertas familias y a ciertos individuos y favorecerlos a costa de los demás. Nos reímos ahora del “derecho divino de algunas personas” y es igualmente ridículo pensar que unos pocos tienen derecho a las cosas buenas de la vida, mientras que otros tienen que vivir privados de ellas.

No hay nada justo en la pobreza. No solo eso, tampoco hay nada meritorio en la pobreza. El solo hecho de que tu eres pobre no te vas a ganar el cielo, por lo contratrio, tu alma probablemente estará tan dominada por la necesidad, tan encogida y arrugada que no podrá elevarse.

El reino del cielo está dentro de tí; el cielo no es algún país lejano, el precio de años de sufrimientos aquí en la tierra y para mí eso significa que el cielo está aquí y ahora. Que si queremos la felicidad, tenemos que salir y buscarla. El objeto de la existencia es el Crecimiento, y tú no podrás crecer espiritualmente sin la felicidad. Y la felicidad no significa para mí una resignación tímida a la “Voluntad de Dios”.

La llamada voluntad de Dios es casi siempre pura pereza de parte del que se resigna. Es la expresión más mojigata que se ha inventado para disculpar una condición que nadie ha tenido la habilidad ni el valor de salir y corregir.

No -la felicidad significa el placer y la alegría que todos anhelamos. Todos nosotros la merecemos y podemos tenerla si tenemos la voluntad y la energía de salir y buscarla.

Un trabajo monótono, un sueldo insignificante, nada en el presente, nada en el futuro...solamente esperando que amanezca otro día cargado de la misma vieja rutina, sin ninguna esperanza y sin ninguna ilusión -Dios no planeó tales vidas. Son obras del hombre- y tú puedes cambiarlas en lo que a tí y a los tuyos concierne. Porque Dios nunca ha causado la pobreza o la enfermedad del hombre y una vida como esa no es mejor que la de los animales, porque no hay nada justo en ella, sino la lucha diaria por el sustento y el fin del sufrimiento con la muerte.

tonyrosario01@yahoo.com
Tony Rosario, escritor dominicano,
y presidente del nuevo
movimiento PLD forever
NOTA: solo trato de compartir mis ideas, y si llegasen a ser útil a alguien, sería mucho mejor...

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