Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 429,
Edición 2
de noviembre del 2005, Rep. Dom.

El monstruo de la delincuencia

Por Lic. María Altagracia Ortiz

La República Dominicana en estos momentos se encuentra inmersa en delicados problemas sociales. Cada día son mayores las cifras de personas víctimas de actos delictivos ocurridos en nuestro país. Este mal que nos arropa a todos y que al parecer no existe manera para ser afrontado.

En los últimos años se ha experimentado un aumento de jóvenes envueltos en la delincuencia, esto se debe en gran medida a que viven sin el auxilio de sus padres, madres o tutores, por lo que en ocasiones se refugian en bandas juveniles. Puede suceder que aunque la familia esté relativamente unida, las ocupaciones de los padres, madres no permitan la permanencia con sus hijos (as) y pasen mucho tiempo libre, una libertad que puede conllevarlos a perder la vergüenza y convertirse en libertinaje.

Los medios de comunicación (periódicos, la radio y televisión) están cargados del tema de la delincuencia, cosa que la promueve y a la vez satura a la población dominicana, especialmente a los francomacorisanos (as) puesto que todo está centrado en la actual problemática, esto probablemente contribuye al incremento de la misma.

Es importante reconocer que debemos manejar estos casos cuidadosamente y prestarle mayor atención, hacer aportes con miras a disminuir la existencia de la delincuencia.

Se necesita una política gubernamental bien definida que dé respuestas satisfactorias a la situación.

Hasta el momento pocas personas sienten preocupación por buscarle solución a este caos social, muchos se hacen de la vista gorda y en medio de esa indiferencia, la alternativa es eliminar jóvenes que delinquen, cosa ésta que tiende a aumentar más y más la violencia ciudadana. Esta alternativa no garantiza la desaparición o reducción de este horrible mal. La elaboración y ejecución de programas preventivos sí contribuyen al cambio que necesitamos para beneficio de todos (as).

Urge una mayor vigilancia para la protección de los que transitan por las calles de este pueblo, hombres y mujeres laboriosos que a causa de la ola de atracos y crímenes se limitan muchas veces de salir a realizar sus labores. Las familias, las iglesias y las comunidades debemos unirnos para luchar contra el flagelo de la delincuencia.

Existen muchos factores que promueven la delincuencia:
-La pobreza, el desempleo, inversión de valores (antivalores), la violencia intrafamiliar y extrafamiliar, la corrupción, tráfico y consumo de drogas, los medios de comunicación, ya que algunos programas incluyen contenidos violentos, para lo cual debería existir un control con el fin de modificar estos excesos, evitando así que las personas sean influenciadas y presenten conductas indeseables.

La delincuencia afecta la población de diversas maneras:
• Mayor número de personas inseguras.
• Ocasiona muertes de personas serias e indefensas
• Sentimos temor de salir a las calles para realizar las actividades cotidianas
• Temor de hacer inversiones en obras generadoras de empleos
• Desconfianza
• Familias enlutadas con padres o madres muertos a causa de atracos • Aumento de personas con problemas psicoemocionales (depresión, angustia, otros).

Acciones que podrían ejecutarse para frenar este mal:
• Que la justicia cumpla con su rol para que los actos vandálicos no queden impunes • Crear organismos gestionadores de becas y empleos para la juventud • Los profesionales de la conducta trabajan arduamente en la prevención de este fenómeno social • Padres, madres o tutores más vigilantes de lo que hacen sus hijos (as) y mantener una comunicación efectiva y dedicarles mayor tiempo • El incremento de lugares de recreación para niños (as) y adolescentes • Respeto a los derechos de niños (as) y adolescentes por parte de los adultos y con esto disminuir todo tipo de abuso contra ellos.

La autora es Orientadora.

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