|
|
|||||
|
RECORRIENDO LA CIUDAD Por Doña Chea de León Unámonos para enfrentar esta crisis delincuencial que tenemos las 24 horas del día Desde hace mucho tiempo en el país se ha estado dando la voz de alarma a las autoridades de su competencia, a través de los medios de comunicación radial, escrito y televisivo, de que se está pasando por una época muy difícil, pues tenemos una gran descomposición social alarmante, que sobrepasa los límites de abusos contra la población indefensa, y nada se ha hecho. No hay día que desde el amanecer se conozca en cada pueblo, en sus barrios y urbanizaciones, de crímenes, abusos de todo tipo, atropellos que se cometen bárbaramente. Ya esta situación penosa y lamentable sobrepasa los límites, pues se puede decir que quienes cometen estos abusos imperdonables no son seres humanos, y si lo son están transformados, o no están bien mentalmente, son irracionales, sin corazón. La situación que estamos atravesando hay que prestarle la debida atención, pero desde ya. Vivimos en incertidumbre y temor contínuo, pues no sabemos en qué momento nos puede suceder lo peor, porque no tenemos seguridad en las calles ni en la casa, ni de día ni de noche. Así no se puede vivir. ¡Es imposible!. La población en sus personas, estamos indignados de ver cómo se cometen actos tan graves, parece que vivimos en una selva de fieras, de ladrones, atropellos, violaciones de niños y niñas indefensos, balas perdidas que de noche aparenta estar librándose alguna batalla, dejando personas con balas inscrustadas en su cuerpo, y no se sabe de donde llegó, ni quién lo hizo, es decir, se ha perdido totalmente el respeto a los demás y sólo se escuchan los lamentos: ¿Qué hacer? Hay que poner las cosas en orden, porque para eso están creadas las leyes que deben proteger a los ciudadanos y a la vez la propiedad privada. En fecha reciente, en esta nuestra plaza San Francisco de Macorís, una próspera y prestigiosa empresa comercial fue víctima de un gran desfalco millonario de mercancías. Esta empresa está hecha y sostenida con el gran esfuerzo de muchos años de trabajo. Honesto, trabajador y serio, buen amigo, presto para hacer el bien en todo momento en lo que sea necesario. Este mal ha causado gran malestar y tristeza por la injusticia cometida, no solo a Eufemio Vargas, sino a todos sus amigos, relacionados y compañeros del comercio organizado. Por tal razón, todos estamos unidos a esta respetable familia que goza del aprecio, no sólo de la zona, sino nacional e internacionalmente, en su valía como hombre ejemplar, consagrado al trabajo, a su familia y al servicio de los demás, y por ende al país. Así se enaltecen los pueblos con hombres y mujeres de esta categoría, que con su comportamiento cívico y social honran nuestra nación. El árbol que da frutos es al que se les tira piedras. Tengamos mucha fe en Dios. El les seguirá protegiendo ahora y para siempre, junto a los suyos. Es tiempo de unir esfuerzos para buscar alguna solución a esta grave crisis delincuencial que tenemos a la orden las 24 horas del día. Creemos que se ha perdido mucho tiempo para ponerle freno, sea como sea a este malestar social que la conforman unas cuantas personas, las cuales han tomado el espacio para ellos, sacrificando así a la gente buena, laboriosa y ejemplar. Hoy no tenemos seguridad, esto no se puede permitir, ¡Basta ya! Creemos que no podemos dejar al Estado solo, ni al orden público por la gravedad de esta situación, debemos todos levantar nuestra voz. La iglesia Católica y las demás que predican el Evangelio, donde se aglutinan tantas personas buenas y que están dedicadas al servicio de orientar a quienes necesitan ayuda, a las instituciones y toda persona que crea ser dominicano, tenemos el deber de poner un granito de arena, para sanear nuestro país del terror y la delincuencia que existe. Si estamos dormidos, despertemos; todavía hay tiempo para defendernos de ese malestar social. Que Dios nos dé su paz. |
El monstruo de la delincuencia Only for speak English Why Do We Study English? El cacao en la economía dominicana ¿Qué es el Estado Fallido? La respuesta de un dominicano común Para denunciar una condición que nadie ha tenido el valor de salir y corregir |