Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 429,
Edición 2
de noviembre del 2005, Rep. Dom.

Trastornos sexuales

Por Lourdes Filpo

Los trastornos sexuales se caracterizan por una alteración de los procesos propios del ciclo de la respuesta sexual o por dolor asociado con la realización del acto sexual.

En tanto las parafilias se caracterizan por impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales o comunes.

Estos trastornos provocan malestar clínicamente significativo, deterioro social o laboral o de otras áreas importantes del individuo. Se caracterizan además, por una identificación intensa con el otro sexo acompañada de malestar por el propio sexo.

Una característica esencial del individuo parafílico es la presencia repetida e intensa de fantasías sexuales de tipo excitatorio, que por lo general incluye objetos no humanos, el sufrimiento por la humillación de uno mismo o de la pareja, o de niños, u otras personas que no conocienten y que se presentan durante un período de al menos 6 meses.

Para algunos individuos parafílicos las fantasías o los estímulos son obligatorios para poder excitarse y deben incluirlos invariablemente en la actividad sexual.

Por el momento nos limitaremos a mencionar las más conocidas parafilias o alteraciones sexuales. Al mismo tiempo daremos a conocer la sintomatología del “voyeurista”, (conocido popularmente como el brechador) y el exhibicionistas (un personaje que asusta con frecuencia a las mujeres).

No me presento, soy el voyeurista (brechador), me caracterizo por observar o mirar ocultamente a las personas cuando están desnudas, desnudándose o en plena actividad sexual, esto me produce un inmenso placer sexual. Cuando miro me exito tanto que puedo tener mi orgasmo con facilidad, no necesito tocar, solo con imaginar es suficiente.

Mis orgasmos pueden ocurrir durante la actividad de observar o luego como respuesta al recuerdo de lo observado, a menudo disfruto mis fantasías de tener una experiencia sexual con la persona observada, aunque no siempre es así. Me gusta friendo y comiendo (mirando y masturbándome).

Esta conducta se instaló en mi, ante de los quince años y sigue agudizándose con el tiempo. Este trastorno me está causando malestar clínico, deterioro social y laboral. Socialmente soy rechazado. Como el riesgo de ser apresado, herido, o acusado de otro delito.

¡Hola! me presento, soy el exhibicionista, como mi nombre lo dice, exhibo mis genitales, es mi característica esencial exponer mis órganos sexuales ante personas extrañas.

Algunas veces me masturbo en el acto de exposición o mientras me lo imagino, muy escasas veces tengo la intensión o soy inconciente de asustar al observar. En ocasiones tengo la fantasía sexual de que quien me observa se excitará sexualmente.

Este trastorno se instaló en mí, antes de los 18 años, aunque en otros individuos puede empezar mucho más tarde. Mi intención no es tocar, es que vean mis genitales, con esto me vasta para tener mi orgasmo. Al igual que mi colega el voyeurista, este trastorno me está provocando malestar clínicamente significativo a nivel social y laboral.

Mi campo de acción son los lugares frecuentados por mujeres y mis horarios preferidos son muy de mañana o al crepúsculo (al atardecer).

Otras parafilias que de momento solo nombraremos son: Fetichismo, fetichismo transvestista, masoquismo sexual, sadismo sexual, pedofilia, zoofilia, el frotteurismo.

Existen además otras parafilias no especificadas como son: Coprofilia, elismofilia, necrofilia, escatología telefónica, urofilia, entre otros.

Lic. Lourdes Filpo de Jáquez, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con maestría en Sexualidad Humana del Instituto de Sexualidad Humana de la UASD.

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