Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 430,
Edición 1
de diciembre del 2005, Rep. Dom.

“Espejismos”

Por Yayo Rosario Galán

Deslumbrado por el espejismo que se produjo en las grandes llanuras el petróleo derramado a raíz de los incesantes bombarderos de las fuerzas aliadas sobre el Golfo Pérsico, las aves acuáticas se lanzaban confiadas y posaban sus patas sobre este viscoso líquido donde quedaban aprisionadas al no poder alzar vuelo, porque mientras más aleteaban más ensuciaban su plumaje, muriendo calcinadas por esos soles abrasadores que regularmente se producen en esta inhóspita región del mundo.

Asímismo le está sucediendo a una gran parte de la juventud dominicana, que también deslumbrada por el bienestar que exhiben ex humildes compañeros suyos, que allende los mares han hecho fortuna envueltos en “la maldición del siglo” como son las drogas y la criminalidad.

Y esos jóvenes que se han ido en yolas, en buques cisternas, barcos de lujo o en vuelos torcidos desde Centroamérica o México hacia EE.UU., han retornado presos, deportados o muertos o con su pecho lleno de medallas de oro o de quincallescas fantasías alquiladas, con lo que han conquistado los corazones de bellas jovencitas pobres y ricas y han adquirido lujosos carros y cómodas yipetas donde las papeletas ensangrentadas han abultado sus hondos bolsillos con las que han construido farahónicas residencias que deslumbran hasta la más puritana de esas humildes muchachas en todos los pueblos del país y más allá.

Y esto ha producido ese desarrollo urbanístico horizontal, comercial y arquitectónico, creando una nueva clase social que sepulta con crecesa los ricos tradicionales que se han visto relegados a planos inferiores que por décadas ostentaron como burlones pavos reales.

Pero desgraciadamente o por ironía del destino hay que admitir como he expresado jocosamente que no hay cuesta sin bajada, porque el que inventó en Francia la guillotina murió guillotinado y en Alemania el que inventó esa máquina diabólica e infernal que son los motores, arrepentido de ello creó el Volkswagen o escarabajo como vehículo de los obreros que hoy recorren todas las carreteras del mundo. Y como secuela de todo esto hay que admitir sin tapujos que gracias a esas enormes urbanizaciones hechas por los denominados Dominican York S.F. de Macorís se ha convertido en una gran metrópolis que contrasta mucho a aquel pueblo estático y aldeano de los años 50 y 60 cuando ingeríamos las aguas confluenciales de Brazo Grande y Cuaba.

Y una tercera y última versión de este espejismo, lo constituye la política corrupta que millares han saqueado las arcas nacionales sin el menor escrúpulo, donde sus honras, honestidad y pulcritud se han convertido en nauseabundos güiñapos sin pensar ni remotamente que esas herencias o legados salpicarán a sus descendientes para toda la vida donde la sociedad seria y pura los va a rechazar o hechizar impíamente.

Y como secuela de este mal secular de la famosa y desacreditada democracia representativa, una legión de jóvenes empleados tanto del sector público como privado que observan impávidos la inoperancia de la maltrecha justicia dominicana, ante esta acción deleznable, ellos no escatiman esfuerzos por robar a sus patronos a sabiendas de que nada les pasará, porque “si roban arriba” impíamente, ellos pueden “robar abajo”, sin antes pensar que con ello están cavando su propia fosa, ya que se están hundiendo inexorablemente en el fango del robo, por lo que conseguir un trabajo o empleo les va a resultar imposible debido a la interconexión que existe entre los patronos honrados y honestos que los colocarán en la tablilla de los objetables.

Este espejismo trifásico son ejemplos vivientes de que todo lo que brilla no es oro y que el engaño como la mentira tienen presente pero no tienen futuro y que más temprano que tarde Dios los ha de castigar por haberle robado la subsistencia a los pobres en cuyos fogones duermen los gatos sus sueños eternos en sus cenizas apagadas por el hambre donde ellos serán inexorablemente los únicos culpables.

Y como epílogo a estos humildes comentarios pretendemos expresar que no nos llenemos de equívocos: que existen cuatro clases de dineros todos perecederos: “Las herencias rápidas o violentas”, “las drogas maldicientes”, “los robos impunes” y “el juego de azar o juegos propiamente dichos”.

El autor es comerciante, deportista, político, escritor e historiógrafo.

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