Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 432,
Edición 1
de enero del 2006, Rep. Dom.

La Revolución y nuestro parque Duarte

(2-2)
Por Chano Bonilla

Las primeras exponencias de éstos temas políticos, en especial los que eran de corte socialista, abarcaron desde el año 1961 hasta el 1966; en el 1965, año de la revolución de abril con el héroe nacional Coronel Caamaño a la cabeza.

Pero fue el año 1966 el que rompe la tradición de los temas políticos en nuestro parque Duarte, ya que la maldita invasión Yanky nos dejó en el poder al Dr. Balaguer y todos recuerdan los nefastos 12 años, de crímenes, en especial a los jóvenes revolucionarios, persecuciones, apresamientos y atropellos de los pocos avances de libertad que se habían logrado después de la muerte del dictador Trujillo.

Una vez que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) desplaza al Dr. Balaguer del poder en 1978, se reanudan como en los viejos tiempos los temas políticos en nuestro parque Duarte, pero ya los temas principales no eran las teorías revolucionarias de El Capital, de Carlos Max, la capacidad intelectual empezaba a descender entre los jóvenes del 1978, esa vieja guardia revolucionaria de corte socialista había sido mutilada por el Dr. Balaguer, sólo quedaban los recuerdos de los falleciso (asesinados), y otras por muertes de circunstancia distinta como la de Pablito Duarte.

Entonces empiezan las discusiones de tendencia partidaria de los partidos tradicionales, y las discusiones entre los llamados partidos de izquierda, que tomaban o tomaron rumbos diferentes, aunque se llamen partidos socialistas.

Ya el enemigo común del pueblo, el imperialismo y sus tentáculos, tenían o tienen otras formas de atacar a los jóvenes revolucionarios, y una de esas formas es “La Droga”, tan efectiva, que hasta algunos revolucionarios cayeron en ser narcotraficantes, e inclusive fueron a New York, a hacerse de dinero con la droga (coca), olvidándose de sus principios revolucionarios.

Y precisamente, hacemos este recuento de nuestro parque Duarte y la revolución dominicana, porque nuestra sociedad se hunde, se está destruyendo por el maldito flagelo de la droga, urge de inmediato que reaparezcan los verdaderos revolucionarios, que hablemos con el mismo coraje que lo hacían los revolucionarios del parque Duarte, que tracemos metas, que pasemos de la teoría a la acción, que rescatemos y fortalezcamos nuestros clubes deportivos y culturales, que apoyemos a clubes sociales y los incorporemos al trabajo verdaderamente sanos y constructivos; como es el caso del Club Unión Macorisana, que ha pesar de todo se ha mantenido como una sola familia, y como dijimos en otro artículo aquí en EL JAYA, “el Club Unión Macorisana es nuestra luz de esperanza al final del túnel oscuro que en estos momentos estamos cruzando”.

Vamos a convertir nuestro Parque Duarte en la Universidad Popular que tanto necesitamos ahora, para adquirir el conocimiento y la capacidad requerible y empezar a dar al traste con el flagelo de la droga que nos está destruyendo como sociedad.

Vamos a emboscar a los jóvenes intelectuales, pioneros de la teoría de la revolución dominicana, habladas, discutidas y sobre todo expuesta en nuestro parque Duarte como base para ir a una sociedad más justa y llena de paz, ahora que esa justicia y esa paz están siendo destruídas por éste maldito flagelo.

Como diría mi hermano Manolo desde su “Ventana”, vamos a destapar ese baúl viejo, donde están guardados los uniformes revolucionarios de: Jimmy Méndez Vargas, Abrahancito Vargas, Ballardo Jiménez, Chepe Sánchez, Pasito Polanco, Frank Grullón, Leandro Guzmán Abreu, Franklin de la Rosa, Mario Valdera, Frank Sosa Duarte, Nelson Duarte, Miltón Diloné, William Mieses y muchos más, y a uniformarnos, ya no para ir al Parque Duarte, sino a ponernos vigilantes ante tanto mla que nos hacen a través del flagelo de la Droga.

Que la nostalgia de nuestro parque Duarte, con el recuerdo de la revolución en el mismo, no nos hagan unos simples románticos y empecemos a la acción efectiva, sin que nos vean como unos simples soñadores.

Personalmente, y como hombre de fe, sí podemos, porque estoy convencido de que una mezcla de esa revolución iniciada en nuestro parque Duarte, junto al único líder que sí va a dar al traste con todos los males no sólo de la droga; y ese gran líder único es nuestro Señor Jesucristo.

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