|
|
|||||
|
A propósito de Padres Por Lic. Francisco Taveras Ortiz Los hijos llegan cuando el don de la naturaleza lo determina y nadie, absolutamente nadie, tiene el poder de elegir el tipo de hijos que desea, al menos hablando de algo natural. El color, el sexo, el tipo de cabello, ojos, nariz, vienen porque así son los hijos, no porque fue el deseo de los progenitores. Así hay padres / madres que tienen el desconsuelo de que sus hijos/as nazcan con algún tipo de limitación y hasta con mutilación, pero así nacieran y este o estos son mis hijos, ya dice el adagio: sólo hay un niño lindo en el mundo y cada madre lo tiene. Ahora bien, los padres sanos son aquellos que facilitan el desarrollo físico, psicoemocional y ambiental de sus hijos con modelos de referentes morales, éticos, espirituales, donde los hijos crecen en forma armónica, permitiéndole crecer en un ambiente de respeto, seguridad, disciplina, responsabilidad y donde se cultiva el amor, la dignidad y la solidaridad. No se trata de los padres imponer sus criterios a través de la fuerza, la imposición, la coerción, o simplemente imponerse por la autoridad que le da al padre, ser el proveedor principal de la familia, generalmente. Tampoco se trata de lo que guste a todos los niños, adolescentes y jóvenes, de ser padre permisivo, porque mediante este se ejerce poco control y se muestra sus afectos a los hijos, poniendo muy pocas o ningunas restricción en la conducta de los proles; sin límites, ni reglas ni fiscalización. Mediante este sistema no se cultiva la disciplina positiva, sino la actitud medalaganaria y la arrogancia y la prepotencia del futuro, cuando estos sean mayores y aún siendo niño. Tampoco se trata que los padres sean indiferentes ante la conducta de los hijos, que no se ejerza ningún tipo de control ni se involucren en la problemática que envuelven a los hijos, porque puede llevarlos a ser impulsivos y crear en ellos una conducta delictiva e irse de las manos lo más preciado que puede tener un hogar, que son los hijos. El hogar es el lugar donde se cultiva la personalidad del individuo y lo que ocurra en el mismo desde el mismo embarazo, es lo que ocurrirá en su etapa de juventud y adultez. El referente natural de los hijos son sus padres, a pesar en ocasiones este referente se divorcia del patrón cultural aprendido en el hogar. Algunos/as se divorcian de ese patrón para el bien, aunque algunos también toman el camino equivocado. Los padres que establezcan vínculos de amistad, afectos, apoyo y solidaridad con sus hijos, se aseguran o al menos están confiando que han ejercido y cumplido un rol adecuado en procura del bienestar de sus hijos. Decir NO en el momento preciso, cuando las circunstancias lo requiere, y decír Sí en iguales circunstancias, convierte a los padres en el ejemplo a seguir por sus hijos; en el equili-brio natural. Situación que se irá transmitiendo de generación en generación y cuando los padres pasen a mejor vida será el referente a seguir. Poner reglas claras, dar seguimiento a los pasos de los hijos, establecer disciplina y orden, parecería unos padres autoritarios, porque a su edad no están en capacidad de aquilatar ese sentimiento y lo buscado; pero al transcurrir el tiempo se irán dando cuenta que ésta actitud de los padres sólo busca asegurarle un futuro estable. Lic. Francisco Taveras Ortiz |
La amistad gran valor humano y don divino Mensaje de la virgen de La Altagracia al pueblo dominicano Nueva metodología de extensión |