Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 435,
Edición 2
de febrero del 2006, Rep. Dom.

PEINEMOS UNA CONQUISTA PROVINCIAL

Por: Roberto Santos Hdez.

Las festividades en esta capital de la provincia Duarte y del Nordeste cada 26 de enero inaugurando el mes de la patria son una encumbrada conquista de nuestra Gobernadora Civil Provincial, la Mtra. Luz Selene Plata, en el marco de su proyecto de “Relanzamiento de la Provincia”.

Porque San Francisco de Macorís lleva el nombre del patricio por Ley 329 del 1925, merece que se haya convertido en la médula nacional el 26 de enero de cada año, como San Cristóbal el 6 de noviembre, Higüey cada 21 de enero; Azua los 19 de marzo y Santiago cada 30 de marzo.

La Academia Dominicana de la Historia adelanta actividades para el vicentenario del natalicio del sumo patricio para el 2013. Ojalá que nuestro terruño pueda asumir ese desafío, independientemente del partido político que esté en el poder en ese espacio del tiempo.

Pero “lo que es bueno puede ser mejor”, por lo cual, como humilde ciudadano sin interés de ser Regidor, Alcalde Pedáneo, obtener aplausos y que todavía no tiene intención de voto para las próximas elecciones, concibo que esas actividades pueden ser mejoradas, por respeto al mismo patricio, por lo que se debía garantizar la observación de los siguientes criterios:

Sentido de unanimidad, evitando la exclusión partidaria, social, étnica, religiosa y de cualquier género.

Garantizar que la honra a Juan Pablo Duarte no se erosione filtrándose hacia otros actores.

Concebir el patriotismo como un asunto de vida, procurando la coherencia entre la palabra y la praxis.

Las fiestas patrias implican idea de totalidad en donde se perciben los nexos entre lo político, lo religioso y lo social; más en un Estado confesional como el nuestro.

En la época del colonialismo iberoamericano, en algunas jurisdicciones de Nueva Granada hubo desfiles de nueve días; pues los amos junto a la burocracia desfilaban un día, los esclavos otro y así sucesivamente. Aunque cada quien se expresaba el día que le correspondía, a fin de que los nobles no se contaminaran con los harapos de las masas, pero participaba la totalidad social. Había unanimidad étnica, social ideológica y política.

La Historia política, sus protagonistas y las luchas y peripecias para alcanzar conquistas, junto al sentido de pertenencia, las especificidades étnicas, religiosas, la lengua, el espacio geográfico y las aspiraciones colectivas son componentes de la nación. Esta no puede ser interpretada como monopolio, estandarte de un partido político o gobierno, ni descalificar a otros en asuntos que deben tener sentido de totalidad, salvo que no se trate de traidores evidentes, como Pedro Santana, Buenaventura Báez y/o sus discípulos.

Por lo expuesto, y en virtud de que mucha gente expresa ideas con temores de ser escuchada, pues no se siente en libertad de compartirlas, por las relaciones de servidumbre feudal que nos caracterizan. Dada esa realidad, me permito deplorar que en cada onomástico patrio, año tras año, los principales actores son las autoridades políticas del partido gobernante o con cargos públicos relevantes. El patriotismo parece ser de zafra, entre nosotros.

Los participantes y del presidium en los gobiernos del Dr. Balaguer eran unos; muchos que estaban en primera fila en el pasado gobierno hoy – si no son candidatos/as – no se perciben en los actos patrios, actores/as de hoy, salvo honrosas excepciones, en la gestión pasada, los 26 de enero estaban en un resort o en su hábitat cotidiano.

En muchos escenarios no falta quien asuma pose de principalía para ser visto como un gigante continuador de los padres de la patria y magnificar su autoestima cuando una procesión de estudiantes se desplaza ante su vista.

Con el perdón de esta estampa caricaturesca, luego de esta gran conquista analizada, debemos magnificarla evitando que el homenaje a Juan Pablo Duarte no se transfiera como homenaje a otro/as, aún sea al presidente de la República. En el altar de una iglesia tenemos la imagen de Jesucristo que nos conmueve y nos motiva a la reflexión, en los actos del altar de la patria visualizamos los recipientes de los restos de los padres de la patria; en el Mausoleo de José Martí en Santiago de Cuba se percibe su estatua gigante. En los actos bolivarianos, aunque el presidente Chávez esté presente, los homenajes acontecen ante el busto de Bolívar, pero como en el espacio visual de nuestro desfile local no tenemos busto de Duarte, sino que la figura central es el presidente de la República, las jóvenes generaciones reciben un mensaje subliminal distorsionado, más en momentos electorales como estos, en que los funcionarios públicos hoy participan en una caravana electoral con un discurso de trinchera, excluyente y al día siguiente en una función de Estado, pretenden simbolizar la totalidad.

En la celebración del Tedeum he observado la erosión de la fe y del recogimiento digno de un templo, porque los asistentes permanecen moviendo el cuello y con ejercicios visuales en espera de percibir la figura presidencial, la cual no tendrá tiempo de llegar…

Desde algún litoral se ha criticado que algunas escuelas y colegios no hayan participado en desfile, pero quien suscribe tuvo que ordenar el retiro de alumnos/as que debían aguardar la llegada del señor presidente por la calle Colón porque activistas de un partido político (la UDC); de manera autoritaria usurparon el espacio de los estudiantes queriéndolos obligar a esgrimir símbolos partidarios. Con el retiro de estudiantes evité violencia y garanticé el cumplimiento de la Ley General de Educación y de la Ordenanza 4-2000.

Hay que ser prudente con niños/as y adolescentes quienes no vivieron la época en que los días de San Rafael no se honraba a San Rafael, en los desfiles de otros tiempos los 24 de octubre…

Se ha señalado que “se educa más con el ejemplo que con la palabra”, que debemos educar en valores. En República Dominicana hemos tenido presidentes toscos y folklóricos, pero han reflejado la puntualidad como un valor. En las escuelas vivimos promoviendo la puntualidad, pero en los actos del natalicio de Juan Pablo Duarte los mayores educadores del país promueven la idea de que un acto empieza tres horas después de su programación; sin importar las peripecias de niños/as que se desmayan en espacio de arranque con escasa seguridad.

Aguardamos un stadium de República Dominicana en el cual la práctica duartiana se exprese en el día a día, seamos o no ciudadanos de primera categoría porque nuestro partido esté en el poder, o cuidamos de segunda categoría, sin derecho al trabajo…, porque somos de un partido político de oposición o del anarquismo. Esto es lo que acontece gestión tras gestión gubernamental.

Los duartistas aunque se esté en la oposición, o no nos sintamos interpretados por alguna parcela política, como filosofía de vida podríamos concebirnos como integrantes de una colectividad reflejando creciente vocación desinteresada de servicios; integrantes de una sociedad que labora en procura de eliminar la exclusión, por la equidad, la humildad, la participación democrática, la conciencia ecológica, por la popularización y desarrollo de los bienes culturales, por el sentido de identidad y el integracionismo latinoamericano, la transparencia, contra la deshumanización y la hipocresía.

¿Por qué incluir en la anterior enumeración variable como la conciencia ecológica? Porque después de un desfile masivo en el Parque Duarte el entorno luce cubierto de residuos igual que un país de clima frío después de una tormenta de nieve. Esta realidad es un indicador de que posiblemente estemos graduando hasta profesionales universitarios sin saber hacer fila ni usar el zafacón. Después de una concurrencia en cualquier lugar de nuestra ciudad los únicos espacios sin basura son los zafacones.

La mejor forma de promover al partido desde el poder podría ser reflejando una filosofía de vida y una praxis sin tener que exhibir los símbolos y consignas del partido. Aprovecharse de la candidez de niños y adolescentes expresando en un afiche de un lado a Juan Pablo Duarte y del otro a un dirigente político actual resulta vulgar.

Si propugnamos por alumnos críticos, está definido en el corpus legal, cuándo estarán en capacidad de ejercer sus derechos ciudadanos. Ojalá que ellos nunca experimentasen la desventura en su adultez de descubrir que alguna vez fuesen cosificados… Irrespetar la inocencia sería vulgarizar la gestión gubernamental.

Si se posee el privilegio de gerenciar la principal estructura del Estado, se haría una excelente promoción cuando alguien decida diferenciarse de lo común haciendo un uso digno, respetuoso y con sentido de totalidad social, olvidándose de la otredad y declinando, si es necesario, las tareas que no estén a la altura de un estadista, o de algún/a funcionario/a determinado/a. La Historia facilita conocer el pasado, comprender el presente y edificar el porvenir.

Only for those who speak English

Modas y algo más

RECLAMOS DEL PUEBLO

Un ser humano brillante

La política criolla:
Los chamaleos vulgaris...

PEINEMOS UNA CONQUISTA PROVINCIAL

Importancia de la Affidavit of Support (Form 1-864)

¡Todavía!