Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 436,
Edición 1
de marzo del 2006, Rep. Dom.

El Purgatorio

P. Isaac García

Hola a todos.
Viendo las noticias en estos días, mundiales y nacionales, he visto con preocupación la información de que le Iglesia Católica está considerando “abolir” la doctrina de fe denominada El Purgatorio. Con este artículo me uno a la preocupación de mucha gente que busca respuestas a tal interrogante.

¿Qué es el Purgatorio? Es el estado transitorio de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo, en la presencia de Dios.

1.- Fundamento Bíblico.
Iniciamos afirmando que la correcta interpretación de la Biblia nos lleva a concluir la existencia de este estado donde las almas van a “purgar” sus pecados aún vigentes a la hora de su muerte.

Ya en el Antiguo Testamento (AT) Juan Macabeo pone de manifiesto la necesidad de hacer oración por los difuntos en una doble dimensión: primero, con la esperanza de que los muertos resucitarán y segundo, como un “sacrificio expiatorio a favor de los muertos” (2Mac 12,43-46).

Esta dimensión recobra especial fuerza en el Nuevo Testamento (NT) con el verdadero significado que le imprime Jesús a la muerte con su muerte y la resurrección. Él refiere la necesidad de recibir el perdón, la reconciliación, en la tierra y no sólo en la tierra sino incluso antes de ofrecer sa-crificios en el altar (Lucas 12,58-59). Jesús es mucho más fuerte en este sentido, nos dice: “El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro”.  (Mt 12,32). Como podemos ver, en estos dos pasajes bíblicos Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo.

San Pablo en su profunda Teología re-vela la existencia de un fuego “purificador” que “probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego”. (1 Corintios 3, 12-13).

De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el “purgatorio”.

1 Cor 15,29:  “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?”.

La palabra “bautismo” es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufri-miento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de “bautizarse” por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida, porque demuestra fe en la resurrección (Comparar 1 Cor 15,29 con 2 Macabeos 12,44).

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