Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 436,
Edición 1
de marzo del 2006, Rep. Dom.

El ruido, un enemigo letal

Por Diógenes E. Rodríguez C.

Hablar del ruido es referirse a uno de los contaminantes ambientales que más daños directos hacen a la salud humana. Un contaminante que tiene su etiología en la actividad humana; que surge con el consentimiento del sujeto mismo que recibe el daño.

La Naturaleza, ni ningún otro componente de la Creación generan ruidos que dañen a los seres humanos. El hombre, de manera consciente e insensible produce los ruidos excesivos que lesionan su salud.

Existen diversas fuentes de generación de ruidos, como producto de la actividad humana, que pueden ser controlados tan solo con un poco de voluntad de quienes están llamados a promover el ejercicio de la ley.

Entre las principales fuentes de generación de ruidos, excesivos en nuestro medio, se incluyen: Motocicletas y vehículos de motor, las plantas eléctricas, las discotecas y sistemas amplificadores de sonidos, las maquinarias de construcción, y hasta la masiva concentración de personas en escuelas, estadios y centros de actividad pública.

Los motoristas desafían el sosiego y la tranquilidad colectiva, produciendo ruidos excesivos a toda hora del día o de la noche, sin que las autoridades destinadas a aplicar las leyes que los controlan actúen para contrarrestar ese hábito dañino.

Motocicilistas y conductores eliminan o modifican los sistemas de escapes de sus vehículos con la velada intención de producir ruidos, violentando disposiciones legales que sancionan ese delito, sin que ninguna instancia autorizada se lo prohíba.

Las plantas eléctricas son instaladas en cualquier lugar, sin importar los daños que ocasionan; sin que nadie preste atención a esa mala práctica y ante la impotencia de la sociedad que recibe los daños directos derivados del uso de esos aparatos.

Por su lado los colmadones y discotecas, más que centros de diversión, se han constituído en reales amenazas para la salud colectiva por los ruidos estridentes emitidos por sus amplificadores de sonidos de alto rango. Los usuarios de esos servicios aparentemente se divierten sin valorar los daños que reciben con la périda paulatina del valioso sentido de la audición.

En lo referente a las maquinarias y equipos de construcción, en algunos casos los ruidos se podrían justificar considerando la capacidad y potencia de los aparatos, sin embargo existen casos en los que los ruidos excesivos pueden ser paliados y reducidos a su mínimo rango.

El Ayuntamiento de San Francisco de Macorís, en su propósito de controlar la generación de ruidos excesivos aprobó la Resolución No.21/2004 que plantea un programa de regulación de las fuentes generadoras de ruidos y propone sanciones a los infractores de la normativa legal.

Según estudios preliminares realizados por la UCNE, en el área urbana del municipio, se generan ruidos con rangos entre los 82.0 decibeles y 94.0 decibeles en fuentes móviles externas.

Una persona expuesta durante 8 horas a ruidos Muy ALTOS, que es el rango comprendido entre los 80 y los 90 decibeles, corre riesgos de recibir lesiones significativas en su salud.

Aquellas personas que reciben un ruido Ensordecedor, con rango sobre los 90 dB, que lo generan motocicletas y vehículos en las calles de la ciudad y cualquier discoteca o colmadote, corren el riesgo de perder la audición en poco tiempo.

Consideramos como un ruido moderado aquel que se produce en rangos de 50 dB a 65 dB durante el día y entre 40 dB y 50 dB durante la noche, produciendo lo que se define como Molestia Común entre las personas.

Los niveles de emisiones de ruidos exteriores máximos permisibles de categorizar por áreas; existiendo cuatro áreas importantes: 1= Area de tranquilidad (centros de salud, bibliotecas, oficinas, tribunales, etc); II= Zona residencial (residencias, industrias, comercios); III= Zona comercial (industrias, comercios, etc); IV= Carreteras con un o más carriles y una o varias vías.

Los rangos de ruido permisibles en estas áreas oscilan entre los 55dB y 70dB durante el día, mientras que en horas nocturnas los rangos sond e 50 dB hasta los 65 dB.

El ruido es todo sonido indeseable, que según su naturaleza, magnitud o duración, puede afectar la salud y/o producir otros efectos adversos para las personas y el ambiente.

La unidad de medida del ruido es el Decibel (dB), por eso al aparato usado para medir ruidos o sonidos se la llama Decibelímetro o Sonómetro.

El sonómetro contiene cuatro escalas. La escala -dB (A)- nos permite medir los ruidos partiendo del parámetro del rango auditivo del oído humano. A esta escala la definimos como Escala de Ponderación A, porque tiene una frecuencia similar a la del oído humano, como ya hemos dicho.

Para controlar los niveles de ruidos en nuestra ciudad se necesita la acción conjunta de todos los sectores sociales y que la salud colectiva se convierta en un objetivo prioritario para todos.

Hasta ahora no es posible cuantificar los daños recibidos por la población como efectos de la contaminación sónica, aunque médicos especializados en problemas auditivos reportan que individuos entre los 35 y los 45 años de edad están recurriendo más a sus consultas, lo que significa que los riesgos de ser afectados por sordera ya no es un problema de salud exclusiva de peronas envejecientes.

Los ruidos excesivos dominan el ambiente social y comunitario y constituyen la más terrible amenaza para la pérdida del valioso sentido de la audición humana. Nos abocamos a la construcción de una comunidad de sordos por no decidirnos a controlar las acciones irresponsables de unos pocos imbéciles.

RECLAMOS DEL PUEBLO

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La Convención todo lo derrumbó

La reforma a la Ley 136-03

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