Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 440,
Edición 1
de mayo del 2006, Rep. Dom.

Institucionalidad y Delincuencia

Por Francisco Taveras Ortiz

Es mucha la tinta, el papel y el espacio de radio y televisión que se ha invertido hablando de delincuencia, los turnantes mandantes han celebrado múltiples seminarios, paneles y otros tipos de ponencias sobre el tema.

El fenómeno de la delincuencia hay que analizarlo más allá de la delincuencia misma. La falta de institucionalidad y sus consecuencias es un aspecto a tomar en cuenta, entre muchos otros.

Cuando se violan los derechos individuales, cuando la justicia es tuerta, la policía no realiza con eficiencia su labor, la educación no cumple su rol, la ley de tránsito muy pocos la cumplen, la familia descuida la formación de los hijos (as), la radio y la televisión en ocasiones tienen niveles de violencia, se abre un espacio importante a favor de la delincuencia.

En muchos sondeos de encuestas se somete análisis sobre cuál de este gobierno o el anterior es más corrupto, dando a entender con ello que el estado natural de los gobiernos dominicanos es la corrupción, y no la administración de las cosas públicas con justicia y equidad.

Para los corruptos de cuello blanco no existen cárceles en nuestro país, mientras las mismas están llenas del otro tipo de delincuente.

Tendría que surgir un gobierno que haga respetar la ley, que no tenga corruptos y delincuentes favoritos, que aquel que delinque tenga un espacio reservado en las cárceles.

La delincuencia encuentra apoyo en los sinvergüenzas que los patrocinan de las más variadas maneras, los utilizan y luego tratan de no admitirlo. La clase política (gobernante) ha tenido la oportunidad de controlar o reducir la delincuencia y no lo ha hecho, muy al contrario con su comportamiento corruptivo la estimulan.

El combate a la delincuencia debe venir acompañado de una educación de calidad, creación de fuentes de trabajo, el cumplimiento de la ley, llevando salud y alimentación al pueblo, entre muchos otros aspectos.

La honradez, honorabilidd, decencia, dignidad, excelencia, integridad, respeto y amor por los símbolos patrios y nuestros héroes; son valores a cultivar tanto en la escuela, como en la familia, si queremos reducir los niveles de delincuencias.

El Estado debe trazar la línea maestra y lo que creemos más importante aún, fortalecer las instituciones y hacer respetar la ley.

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