Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 442,
Edición 1
de junio del 2006, Rep. Dom.

Hamlet Pichardo de la Mota

Por Jaime A. Marizán

Hanlet Pichardo de la Mota
Hanlet Pichardo de la Mota

En el año 1917 nació en esta ciudad el niño Hanlet Pichardo de la Mota. Unico hijo de Don Pablo Pichardo, literato y filántropo y doña Inés de Moya, bella joven de La Vega.

Como hijo único, fue muy mimado y ya en la escuela secundaria, decidió no continuar la universidad y nadie pudo convencerlo de lo contrario. Entonces cultivó la técnica de la fotografía a la que dedicó gran parte de su vida, siendo conocido por su estudio que se encontraba en la calle El Carmen. Además dominaba el inglés y representó una institución que promovía el aprendizaje de esa lengua.

Siendo un joven conoció a la señorita Thelma Ofelia Araujo, con quien contrajo matrimonio y procreó dos hijos, Thelma Ofelia y Hanlet Miguel. Una anécdota interesante en la vida de Hanlet fue que cuando pequeño no quiso bautizarse y nadie lo obligó a ello, pero luego de conocer a Thelma Ofelia, ella lo llevaba a misa los domingos y un día sin consultarlo le dijo: “me voy a bautizar” y así lo hizo.

Junto a su esposa Thelma se dedicó a colaborar con Hogares Crea Inc., a fin de ayudar en la recuperación de estos jóvenes. Para esta labor social, pedían a casas comerciales, amigos y colaboradores, y los muchachos de Crea llegaron a quererles tanto que les decían mamá y papá. También colaboró como directivo de la Fundación Loma Quita Espuela, Inc.

Patrocinado por sus amigos Jaime Marizán y Antonio Guzmán ingresa al Club Rotario San Francisco, manteniendo un record 100x100% de asistencia, hasta la enfermedad que lo incapacitó desde marzo del 2006. Como rotario obtuvo la más alta condecoración que otorga esa institución internacional: el Botón Paul Harris, así como numerosos reconocimientos. Su valía como hombre de bien también le valió ser honrado como Hijo Meritorio de la ciudad de San Francisco de Macorís, por el honorable Ayuntamiento Municipal.

Con una gran vocación de servicio, era desprendido, colaborador, cumplidor de las misiones que se les encomendaban, mereciendo el respeto y cariño de su pueblo y siendo un símbolo de cómo podemos pasar por la vida y dejar una trayectoria limpia y un ejemplo de vida a seguir.

El autor es un destacado educador y prominente ciudadano, ex presidente y secretario vitalicio de Rotary Club San Francisco de Macorís.

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