Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 443,
Edición 2
de junio del 2006, Rep. Dom.

Calidad de la Educación y Pobreza

Por Lic. Francisco Taveras Ortiz

La estructura socioeconómica de nuestra sociedad no es igualitaria y se crean barreras que producen “ganadores y perdedores” en la escuela, ricos y pobres en la sociedad.

Nuestra escuela cierra sus puertas en tiempo hábil de labor por los más diversos motivos, mientras los hijos/as de clase mejor remunerada no pierden clases, logrando una educación de mejor calidad, ampliándose así la brecha entre ricos y pobres.

La clase dominante no muestra interés en el fomento de la calidad de la educación, más bien le conviene que se tenga una educación de calidad con perfil bajo. Están concientes de la debilidad del sistema, pero no hacen esfuerzos para mejorarlo, pues la desgracia de los más pobres las utilizan para su proyecto político. Así se forman los lumpens “caracterizado por su falta de conciencia de clase, que facilita su manipulación por las clases gobernantes”. (Diccionario Laurousse Ilustrado), de donde provienen las trabajadoras sexuales, drogadictos, pedigüeños, “obreros políticos”, los que corretean estéricos detrás de los políticos cada dos años, entre otros.

La clase política necesita este segmento de la población, de lo contrario vería reducida su posibilidad de ascenso político, económico y social. De no ser así tendrían que hacer propuestas serias al electorado, mediante programas discutidos con la población y convencerla de que su propuesta es la mejor, reduciéndose la compra de votos, las dádivas miserables y el tranfuguismo.

Una sociedad con bajos niveles educativos es presa de gobiernos demagógos, carentes de institucionalidad, corruptos, sin castigo a la corrupción y al delito, con irrespeto a la ley.

Se enfatiza en reducir los niveles de pobreza para el año 2015, pero las instituciones que propician esta posibilidad lucen estancadas y nuestro gobierno prioriza megaproyectos, que si bien son necesarios, no revisten la urgencia de otros, que como la educación y su calidad, garantizan un porvenir promisorio.

La reducción de los niveles de probeza no es posible si no hay mayor inversión en educación y así mejor los niveles de calidad de la misma, con lo cual se reduce la creación de “perdedores y ganadores” en la escuela, reduciéndose la brecha entre ricos y pobres, “el 20% de las familias más ricas concentra el 56% del ingreso nacional, mientras que el 20% de las familias más pobres recibe sólo el 4% (Banco Mundial, periódico Hoy, 18/06/06).

Loc. Francisco Taveras Ortiz
Ex sub-director Regional de Educación 07 Post-grado en Administración y Gestión de Centros Docentes

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