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¡Ojo! tenemos que estar chivos Luis J. Báez del Rosario Aunque los Estados Unidos, particularmente, congresistas republicanos, refrendan una ley orientada a endurecer la política migratoria hacia todo extranjero, no importa su nacionalidad o etnia, que su delito sea encontrarse varado ilegalmente en territorio norteamericano, derecho que asiste a ese país como a cualquier Estado soberano, no así la comisión de excesos en su aplicación; y por otro lado la administración Bush adopta medidas extremas de contención con relación al permanente éxodo migratorio mexicano; en nuestro país el problema migratorio tiene matices muy diferentes, totalmente diferentes, dada la entrada libre de nuestros vecinos haitianos por la permisibilidad onerosa de algunos miembros del Ejército que tienen el patriótico deber de vigilar y defender la integridad territorial, por efecto de causa, soberanía nacional, haciendo honor al lema institucional Todo por la Patria. Pero la falta, que se sepa, grave y peligrosa en el contexto de la seguridad nacional, no es exclusiva de esos militares que cubren nuestras fronteras, sino que la falta es compartida, responde a una red en la que intervienen de manera directa traficantes de indocumentados, choferes y empleadores en distintos nichos laborales, que actúan como una polea de diseminación en intrincadas direcciones del territorio dominicano. En días recientes se han registrado dos hechos o acontecimientos que aunque han sido recogidos y divulgados por la prensa nacional y otras vías de información, la ciudadanía, empero, no le ha dado la atención y lectura que estos hechos revisten, siendo, que pena, muda e indiferente a las señales, actitud que alimenta los siniestros proyectos de las partes complotantes en este crímen contra la República, en tanto a los que nos sentimos por encima de cualquier diferencia dominicanos, hijos de la Patria, preocupa por las eventualidades a riesgo. Esos hechos aceptados por la mayoría de los dominicanos con una candidez y amnesia increíbles, fueron los siguientes: El sábado 11 de junio, si no estoy errado en la fecha, 810 mujeres procedentes de algunas ciudades haitianas que limitan con Dajabón, parte dominicana, y 1000 mujeres nativas de esta última ciudad, reclutadas y usadas por el Padre Regino Martínez, de conocido activismo pro-haitiano, y otros peones a la sombra del antidominicanismo, marcharon por las calles de Dajabón portando banderas haitianas y dominicanas, así como pancartas, con el pretexto ardid de armonizar las relaciones entre los dos países, de convivencia pacífica, que si fuera el propósito u objetivo real no tendría nada de malo, pero tratándose de los organizadores, sobre todo de su principal cerebro y auspiciador, el Padre Regino, sabemos que se trata de un acto de hipocresía. A distancia de pocos días de la marcha, dos o tres, más o menos, unos sacerdotes haitianos llegaron a nuestro país en una misión, constituir en nuestro territorio una Pastoral Haitiana, al mismo tiempo que estos y algunos sacerdotes haitianófilos dominicanos, de los que dirigen o son miembros de Ongs financiadas internacionalmente, reclaman al Episcopado Dominicano, a la Jerarquía Católica, autorizar la misa en Creol en las diferentes iglesias de la geografía donde hayan concentraciones o colonias de haitianos y haitianas, la mayoría ilegales. Con relación a esto último, ningún extranjero, mucho menos nuestros vecinos, pueden darse a sí mismos el derecho a venir e imponernos ninguna organización con patente foránea, de la naturaleza que sea, más aún, cuando ésta puede constituir una estructura desde la cual se conspire contra la propia República, tomando en consideración la procedencia de los patrocinadores y reclamantes, como antecedentes históricos. Todo extranjero indocumentado está en falta en cualquier país que se encuentre, no tiene ninguna calidad o derecho, a diferencia de aquel que tiene un status legal, observando por las circunstancias un comportamiento humilde, pasivo y escurridizo, muy diferente al de nuestros vecinos, que es altanero, irrespetuoso y desafiante, y que tienen para los dominicanos una lógica explicación, cultural e histórica, odio étnico e histórico, después del nacimiento del Estado Haitiano y dominación haitiana, y en que los principales responsables de los trágicos y dolorosos momentos experimentados por el país con los habitantes del otro lado de la frontera son España y Francia. =continuará=
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Orígenes de las fiestas patronales de Santa Ana Héroes y mártires francomacorisanos de 1965 CAPSULAS DE LA HISTORIA MUNICIPAL DE SAN FRANCISCO DE MACORIS |