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Nuestro Parque huérfano Por Félix Suárez Hace unos nueve años cuando fue reinaugurado el Parque Duarte, todos los macorisanos estábamos orgullosos de tener el parque más hermoso de todo el país, veíamos los domingos a cientos de personas compartir con sus hijos y amigos el concierto de las 8:00 P.M., y esto era un paseo importante para las familias pobres y de clase media que no contaban con recursos para gastar en otras actividades de recreo. Todos los días al caer la tarde era el punto de reunión de munícipes que se deleitaban leyendo el periódico, o comentando sobre el acontecer diario, mientras algunos niños jugaban en grupos. Aunque nunca tuvo suficiente zafacones de basura los visitantes parecían preocupados por la limpieza porque el parque permanecía limpio, nadie se atrevía a pisar la grama ni permitir que sus niños jugasen en los montículos y menos aún en las fuentes de agua que estaban habilitadas. Eran otros tiempos y las cosas cambian, casi siempre empeoran en nuestro país lamentablemente, como es el caso del nuestro Parque Duarte. Hoy nos encontramos con un panorama muy diferente. Durante el día encontramos perros sarnosos que duermen apaciblemente entre los transeúntes, esparciendo por doquier sus miserias y enfermedades en desmedro de la imagen y la salud de nuestro pueblo en especial los niños que allí todavía van a jugar inocentemente, pocos zafacones de basura, y también vemos desde tempranas horas de la mañana cómo las compañías de taxis ocupan los alrededores del parque, los siete días de la semana, desplazando a aquellos parroquianos que vienen con sus vehículos al centro a hacer sus compras, hacer diligencias en las oficinas públicas o simplemente a tomar un descanso breve después de un árduo día de trabajo. Vemos también cómo se reúnen en la calle 27 de Febrero con Castillo un grupo de haitianos y choferes que durante todo el día se la buscan haciendo de esta esquina su lugar de trabajo particular, como si el parque fuera de su propiedad. Sería interesante que usted, amigo lector, se acercara un poco al majestuoso laurel que refresca y embellece esa esquina para que perciba el pestilente hedor que de su tronco emana, producto de los orines podridos que al pie de este árbol se depositan diariamente. Si usted se anima y sube a ese montículo mal oliente no se sorprenda si encuentra también heces fecales. Esta situación se repite, en menor proporción en todo el parque Duarte, debido a la falta de educación de los ciudadanos y principalmente a la carencia de vigilancia policial y municipal. Sería interesante saber dónde los policías municipales trabajan, a qué hora y cuántos están en nómina cobrando sueldo a costo de los contribuyentes. También durante las noches oscuras usted podrá encontrar con frecuencia parejas envueltas en escenas bochornosas o grupos de homosexuales que disfrutan intimidades al pie de la estatua de nuestro patricio Juan Pablo Duarte, así como otros grupúsculos de los llamados jevitos metálicos que a sus anchas se divierten en medio de la oscuridad, y cientos de ratas que se alimentan de la suciedad reinante durante la noche. El concierto de los domingos estaba suspendido desde final del año pasado, fue reiniciado gracias a Dios a final del mes de mayo, pero cuando no hay luz, brilla por su ausencia y el paseo de los pobres se arruina. Los lunes tenemos en la noche el parque ocupado por 15 ó 20 religiosos que con potentes altavoces escandalizan todo el sector con extrañas alabanzas, espantando del lugar a todos los parroquianos que no son sus adeptos y los que se quedan allí criticando aquellos son como la voz que clama en el desierto. Hemos visto con agrado que en los últimos meses se repusieron todas las bombillas quemadas y se mantienen los arbustos y la grama acondicionada y que el barrido del parque de las 6:00 a.m., es más efectivo. Esto demuestra que el Ing. Félix Rodríguez está preocupado y trabajando por nuestro parque. Ahora bien, sus esfuerzos se ven afectados por todo lo mencionado anteriormente. Consideramos que los policías municipales y vigilantes que no trabajen diariamente deben ser sustituídos aunque sean valiosos compañeritos del partido y que la resolución de la Sala Capitular que autoriza al síndico a sacar del parque o reubicar las compañías de taxis que allí funcionan, debe ser aplicada sin más demora porque ya pasaron las elecciones y la sociedad civil lo reclama. Al igual que el saneamiento mediante vigilancia permanente las 24 horas del día para evitar así la profanación de la estatua de nuestro Padre de la Patria y la ocurrencia de actos indebidos que afrentan la moral de nuestro pueblo. Además nuestro ayuntamiento municipal cuenta con una potente planta eléctrica que podría bien ser utilizada con un transfer para que el parque, durante la noche, siempre esté iluminado. ¿Es que acaso eso cuesta tanto dinero? o ¿Es que no hay voluntad de hacerlo? Nuestro Parque Duarte es patrimonio de todos y el Ayuntamiento Municipal debe velar por su cuidado, seguridad y adecentamiento. También nosotros como ciudadanos debemos contribuir para que se mantengan la limpieza y el orden establecidos. El parque en ningún caso debe ser utilizado por instituciones políticas, religiosas, ni por ningunas compañías de transporte de pasajeros para fines particulares o lucro. Salvemos nuestro Parque Duarte, antes de que pase a ser nuestro parque huérfano. El autor es un conocido empresario con negocios frente al Parque Duarte, lo que le da la oportunidad de ser un testigo privilegiado de las inconductas que individuos desaprensivos cometen en esa plaza pública.
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Gobierno Dominicano una difícil realidad |