Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 446,
Edición 1
de agosto del 2006, Rep. Dom.

A la luz de la Biblia
Los poderes del mal y sus influencias sobre la humanidad

Por Marino Estrella
(Efesios 6:11-12); declara: porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestas, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Vestios, pues, de toda la amardura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Las fuerzas espirituales de maldad a la luz de la Biblia son protagonizadas por Satanás (palabra hebrea), o el diablo (griego), que significa rival o adversario de Dios y de sus seguidores. ¿Cuál es el origen de Satanás, y qué ocasionó que se convirtiera en rival de Dios?

(Isaías 14:12-14) (Ezequiel 28:15,16): Como caíste del cielo, oh lucero, querubín grande. Tú que decías en tu corazón subiré al cielo, en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en tí maldad. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor, y yo te arrojé por tierra.

Por lo descrito en estos y otros pasajes de la Biblia, notamos que Satanás tiene su propia biografía. Fue creado como un ángel o querubín grande, hermoso e inteligente, con la encomienda de ejercer un ministerio de adoración a Dios bajo el régimen de la obediencia y la sumisión. Pecó, cuando al llenarse su corazón de orgullo por su hermosura, quiso desplazar al Dios de los cielos de su trono.

Aunque desechado por Dios y sentenciado al castigo eterno en los tiempos postreros, él no desiste en imitar las obras de Dios. El manto de sus delicias está en el mundo para turbar, perturbar y atraer a muchos con engaños milagrosos.

Según (Mateo 4:8-9), Satanás ha usurpado los reinos del mundo para ofertárselos a los hombres, en procura de obtener la adoración que le pertenece por mandamiento divino a Dios. No respetó ni siquiera a Jesús para hacerle oferta tentadora. Se puede estimar que más del 85% de la humanidad es influenciada y poseída por Satanás y sus demonios, aunque todos somos tentados por él.

¿Quiénes son los demonios? ¿En verdad existen? Sí, existen. Los demonios son los mensajeros o súbditos de Satanás. Según la Biblia (Pedro 2:4) (Judas 6), son ángeles caídos que pecaron desobedeciendo a Dios en aquella gran rebelión de Satanás. La Biblia también enseña (Efesios 6:12) que están organizados en: Principados, potestades y gobernadores, conformando así grandes huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Uno de los grandes problemas de la gente es que al pensar en la existencia de Satanás y sus demonios, se los imaginan como algo monstruoso, feo y con cacho. Pero estimado lector, ese no es el Satanás que nos presenta la Biblia, sino el de la imaginación de los hombres, que carecen del conocimiento bíblico acerca de ese ser que es completamente espiritual, no material. Al diablo y sus demonios usted no puede verle con los ojos de la cara, porque como dice la Biblia: los espíritus no se ven. Los demonios poseen e influencian a personas, animales o cosas para materializarse a través de ellas y causar grandes estragos cumpliendo así el propósito de su amo Satanás. El otro problema de la gente, es el ignorar la existencia de los poderes del maligno. Esto hace que la obra del diablo en su vida sea atribuida a la mala suerte o infortunio. Estimado amigo lector, no se engañe. Toda esta violencia doméstica y social, crímenes, robos, asaltos, suicidios, violaciones, etc., son obras instrumentadas por el mismo Satanás aunque usted no lo crea.

Son muchas las situaciones difíciles y extrañas, que nosotros los pastores tenemos que ver y resolver en nuestras iglesias, pero que gracias al poder de Dios son solucionadas.

En una ocasión se suicidó un joven pariente de una hermana en la fe, algunos días después, llevaron a la iglesia a uno de sus hijos como de ocho años para que orara por él, porque oía una voz que le decía que se matara. ¿Cree usted que eso es coincidencia? Estimado amigo lector, los estragos que causan estas fuerzas espirituales malignas en la vida de la gente, no es posible hacerle frente con ningún recurso humano.

La Biblia nos enseña que sólo existe un antídoto para curar esos males, se llama Jesús, él a través de su bendito Espíritu Santo, trae salud, salvación y libertad completa a todo el que le busca con corazón sincero. Acepte a Cristo como su Señor y salvador, y obtendrá las herramientas contra el mal.

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