Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 446,
Edición 1
de agosto del 2006, Rep. Dom.

Una respuesta al señor Félix Suárez

Señor: Director:

Quiero dar respuestas al señor Félix Suárez que en la edición anterior escribió el Parque Duarte e hizo referencia a los cultos que realiza los lunes una congregación evangélica en esa plaza pública.

Los lunes tenemos en la noche el parque ocupado por 15 ó 20 religiosos que con potentes altavoces escandalizan todo el sector con extrañas alabanzas, espantando del lugar a todos los parroquianos que no son sus adeptos y los que se quedan allí criticando aquellos son como la voz que clama en el desierto”.

En su mayoría apoyo y estoy de acuerdo con sus aseveraciones, pero hay algo en lo que está errado mi buen amigo y es en el párrafo más arriba citado. Creo sinceramente que se expresa de esta manera en contra de los siervos de Dios a quienes llama religiosos escandalizantes”. Porque su mente es muy pobre e ignorante en cuanto al ámbito espiritual se refiere, por lo cual yo lo invito a leer más la Biblia porque fue el mismo Cristo quien dijo: “id y predicad el Evangelio a toda criatura primeramente en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la Tierra... Predicad a tiempo y fuera de tiempo”. En otro capítulo dice: “Anunciad las buenas nuevas del Evangelio en las plazas”.

Ahora, me gustaría saber a qué él llama extrañas alabanzas, y también creo entenderlo porque estoy seguro que asiste muy poco a la Iglesia para poder entender en qué consisten las alabanzas. Ese grupo de “religiosos” como él llama, son cristianos evangélicos de diferentes congregaciones de nuestra ciudad que no hacen más que alabar a Dios como todo el mundo lo sabe hacer y que entienden que nuestra ciudad y nuestra nación necesita de personas que constantemente intercedan por ellas para que sea Dios quien nos proteja de tan grave mal que nos está arropando como son la inmoralidad, la delincuencia, la corrupción, la destrucción familiar, etc. Ellos lo único que hacen es anunciar con altavoces las buenas nuevas de salvación y como dice el apóstol Pablo: A Cristo y a este crucificado.

Ahora yo le pregunto al señor Félix: ¿Quiénes son las personas que menos dolor de cabeza le dan a nuestras autoridades municipales y nacionales, en donde se enseña al ser humano desde niño a apegarse a las leyes terrenales y vivir una vida de ética moral y cristiana? En las esquinas que él menciona donde un grupo de jóvenes hace vida dando mal olor al parque, los metálicos y homosexuales que se reúnen allí, hay algún evangélico entre ellos? Que visite las cárceles y que pregunte, ¿están llenas de evangélicos? Si hay un pueblo en el que el gobierno tiene que invertir menos dinero es en el pueblo cristiano evangélico porque hasta poco se eferman, que visite los hospitales y pida las estadísticas.

Él dice que los parroquianos se espantan, entonces si son los parroquianos quienes hacen la actividad de oración eso estaría bien, se le olvida que aunque el pueblo evangélico es un pueblo vejado y discriminado por nuestras leyes a causa del maldito concordato, aún en nuestro país hay libertad de culto y que tanto los unos como los otros tienen derecho a predicar las buenas nuevas de salvación.

Bueno, a Cristo lo crucificaron ¿y sabe por qué? Porque decía que éste venía con un evangelio extraño, diferente al que le habían enseñado a aquellas personas, ese mismo evangelio es el que predican los cristianos evangélicos.

La Biblia dice: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros”. (Mateo 5:10-12).

Y Cristo una vez mientras cargaba con la cruz camino al calvario dijo: “No lloren por mí, más bien lloren por ustedes mismos, porque si el árbol verde fue tratado así, qué será del seco”. El árbol verde es Cristo, el árbol seco amigo Félix Suárez, somos nosotros.

Yo lo invito a leer más la Biblia y pídale a Dios discernimiento y sabiduría para que pueda entender cuál es la voluntad de Dios para su vida, ponga sus talentos al servicio del Señor para que vengan tiempos de refrigerio para su alma. Visite cada vez que pueda una iglesia donde se predique la sana doctrina del Evangelio, porque allí usted podrá alimentar su espíritu. Busque a Dios ahora que hay tiempo.

Antes de terminar esta comunicación, quisiera saber si se ha hecho la diligencia de investigar lo siguiente: (Leer artículo 8 de la Constitución).

1- Cuántas personas están reivindicándose en la sociedad por la predicación de estos evangelios? 2- Cuántos hogares están restaurados? 3- Cuántas personas han recibido milagros de sanidad física por medio de la oración? Creo que estas cosas son las que se deben promulgar en los periódicos para brindar una nueva cara comunicativa a la sociedad para la gloria de Dios. Dios les bendiga mucho...

Damaris Espinal Tels.: (829) 862-4641, (809) 703-6279

RECLAMOS DEL PUEBLO

Inmigración al día

A la luz de la Biblia ¿Cuál es el nombre de Dios?

Iglesia Abierta

Una respuesta al señor Félix Suárez

Cómo identificar si sus niños tienen dificultad del lenguaje

La dinámica económica de S.F. de Macorís