Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 447,
Edición 2
de agosto del 2006, Rep. Dom.

La Restauración; la respuesta a la traición santanista

• Prof. Juan Tavárez M.A.

La anexión a España, hecho que convirtió a la República Dominicana en una provincia más del territorio español, se materializó el 18 de marzo de 1861.

La acción traidora de Pedro Santana y algunos de sus seguidores, para quien esto escribe, no tuvo nada de sorpresa, ya que Santana nunca creyó ni confió en la capacidad del pueblo dominicano de garantizar por sí mismo la independencia nacional.

Y me baso para sostener este criterio, en las acciones y pasos que dio Pedro Santana para negociar nuestra soberanía, desde el momento mismo en que nacía la república, ya que en 1844, le ofreció a Francia nuestro territorio, en 1945 a España, y en 1949 a Estados Unidos.

Para tratar de motivar a los soberanos españoles, sobre la conveniencia, que tendría para España, el aceptar la propuesta anexionista, Santana envió a la nación europea a Felipe Alfau, quien al parecer logró convencer a la reina Isabel II, de los beneficios que el imperio español obtendría de tal empresa.

Desde la plaza de la Catedral Primada de América, Santana proclamó la Anexión, pero ya al otro día, San Francisco de Macorís y dos meses después, el día dos de mayo, en Moca, el coronel José Contreras, les hacían saber a Santana, que los dominicanos lucharían hasta la muerte, contra tan deshonrosa acción por él propiciada.

La guerra de la Restauración, que estalló el 16 de agosto de 1963, le comunicó al mundo, le hizo saber al déspota Santana y al séquito de traidores que les acompañaron en tan abominable decisión, que la República Dominicana era un pueblo que amaba la libertad, y que lucharía por mantenerla.

José Cabrera, Santiago Rodríguez, Cayetano Germosén, Benito Monción y Gregorio Luperón espada gloriosa de la Restauración, en fieros combates y decidida acción libertaria, mostraron ante el invasor español y los entreguistas santanistas, que las ideas independentistas sembradas por Duarte en el corazón del pueblo dominicano aún vivían, y que muchos buenos dominicanos jamás permitirían que murieran; cuando el próximo 16 de agosto, se conmemore el 143 aniversario del glorioso Grito de Capotillo, con el cual se dio inicio a la gesta restauradora.

Ante tan importante conmemoración, los dominicanos que todavía sentimos, que la Independencia sólo se mantiene defendiendo la soberanía, y ser soberanos significa que rechacemos o estemos dispuestos a rechazar que nuestros recursos naturales entre los que se cuentan: mares, ríos, playas y montañas, es decir, nuestro territorio, no caiga preso de la voracidad insaciable, de empresas extranjeras que sólo buscan amasar fortuna, sin importarles que en tal afán empobrezcan a la nación, tendremos la oportunidad de sentirnos jubilosos y de gritar a todo pulmón ¡¡Viva la Restauración, viva Duarte, viva Luperón y viva la República Dominicana libre, soberana e independiente!

El autor es M.A. y docente en San Francisco Macorís

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