Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 448,
Edición
1 de septiembre del 2006, Rep. Dom.

LA LUCHA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS AÚN NO TERMINA

Por Vailma Fernández,
 
Especial para El Jaya

El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de la ONU,  emitió la Resolución 49/214,  en la que designa la fecha del  9 de agosto, como el “Día Internacional de las Poblaciones Indígenas”, para el decenio 1994-2004.  Pasado ese período, dicho organismo estableció mediante la Resolución 59/174, un segundo decenio.
 
Una de las metas de esta nueva disposición,  es “seguir fortaleciendo la cooperación internacional para la solución de los problemas que afrontan las poblaciones indígenas en esferas como la cultura, la educación, la salud, los derechos humanos, el medio ambiente y el desarrollo económico y social”.
 
El pasado día nueve de agosto de este año,   la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), en alusión a la fecha, hizo un llamado a los Estados “para que adopten políticas nacionales y mecanismos para la protección, reconocimiento y respeto pleno a los derechos indígenas”.  Enfatizaron en hacer un llamado para que sus luchas y alianzas se fortalezcan “contra todas las formas de exclusión”, y “ la construcción de Estados Plurinacionales con sociedades interculturales”.
 
La lucha de los pueblos indígenas de América,  se inicia a partir del descubrimiento  y hoy día, lo que la historia recoge son hechos que sobrecogen y avergüenzan  a la  humanidad.  Pueblos, culturas, artes, lenguas aniquiladas y desaparecidas en el tiempo.  Como una plaga, la llegada de los conquistadores, interrumpió drásticamente,  el proceso natural de crecimiento económico, cultural, religioso y hasta demográfico, de los pobladores de América.
 
Nuestra isla, como primera colonia europea en los territorios descubiertos, es en la que se inicia el sistema de repartimiento de tierras, lo que dio lugar a un proceso de despojo de los bienes naturales de los aborígenes.  Esta medida generó una cadena de abusos e injusticias en la que los indios fueron forzados,   a convertirse en parias.
 
Pero las agresiones no terminaron ahí. Desde la metrópolis llegó el sistema de Las Encomiendas,   que decretaba que todas las tierras descubiertas pertenecían a la Corona.  Sin embargo, los encomenderos, quienes estaban autorizados a aplicar la medida,  la manejaron para favorecerse y sacar los mayores provechos de la misma, esclavizando a los indios y sometiéndolos a jornadas de trabajo inhumanas.
 
Las consecuencias no se dejaron esperar.  Para el  año 1512,  el Padre de las Casas y Fray Antón de Montesinos, dejaron escuchar sus voces,  por el mal trato, abusivo e injusto a que eran sometidos los indios.  Sus denuncias llegaron hasta los propios salones del palacio real.  Pero los reyes católicos escuchaban con más atención, las voces de aquellos que le susurraban que si no se obligaba a los indios a trabajar, no habría el oro suficiente para solventar los gastos de la Corona.

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