Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 456,
Edición 1 de enero del 2007, Rep. Dom.

Noticias | Deportes | Artículos | Lectura | Clasificados | Editoriales | Ediciones Anteriores

A manera de reflexión La inclusión de niños (as) con necesidades especiales a los centros educativos comunes

Por Lic. Wendy Padilla

En los últimos años se hace énfasis en la inclusión o integración de los niños (as) y adolescentes con necesidades especiales, a los centros regulares de estudios; es un deseo de todo papá y mamá de un (a) hijo (a) con alguna de esas condiciones, sea aceptado (a) en cualquier institución educativa pública o privada.

Ahora bien, ¿serán tratados (as) estos estudiantes como amerita su condición? En los aspectos personal social, aprendizaje, evaluación y progreso escolar.

No olvidemos que hay casos leves y existe la severidad o profundidad en las afecciones. Refiriéndonos a los niños (as) y adolescentes con deficiencias auditivas, no todos los niveles de sordera facilitan el aprendizaje en una aula común, pues este amerita el manejo de una serie de técnicas y estrategias específicas, también es importante resaltar que el ritmo de aprender de estos es muy lento, en comparación con el de un estudiante oyente.

¿Qué es más importante para un estudiante sordo? Asistir a un centro educativo común, para que se vea integrado o incluído, o estar en un lugar donde realmente aprenda? Con frecuencia recibimos niños (as) que han estado en escuelas con oyentes y realmente los resultados de la evoluación que hacemos dan tristeza, en la mayoría de los casos solo son capaces de repetir lo que ven y no han internalizado el significante con su significado, que es lo que llamamos Nivel de Vocabulario.

No obstante a estos casos hay estudiantes que tienen una pérdida leve, y esto sí le favorece, dentro de sus posibilidades estar integrado a un centro de oyentes a sabiendas que debe ser tratado y evaluado de forma distinta a los demás estudiantes.

En el caso de un estudiante con Síndrome de Daum ¿tendrá el (la) maestro (a) suficiente formación para manejar este caso particular dentro de cierta cantidad de estudiantes? Recordemos que la cantidad de estudiantes por aula en un centro común oscila entre 20 y 40 estudiantes. ¡A veces más!

Son muchas las interrogantes y los factores que implican sobre este tema. Esto no quiere decir que estamos en contra, más bien resaltamos realidades objetivas que también forman parte de nuestras preocupaciones como agente involucrada a este sector.

Es una buena política educativa, tomar conciencia que estas personas deben sentirse integradas, aceptadas y parte de una sociedad, que día a día evoluciona y esto exige adaptación y preparación para poder satisfacer las demandas que implican estos cambios.

Debemos estar abiertos (as) y dispuestos (as) a esta dinámica sin olvidar que existen las diferencias individuales, que cada individuo tiene sus condiciones, habilidades, aptitudes, y que es a partir de esto que podemos exigirles, tratarles, aceptarles, apoyarles, respetando lo más importante: su condición humana.

La autora es profesora en la Escuela de Sordomudos.