Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 458,
Edición 1 de febrero del 2007, Rep. Dom.

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El Amor en la Familia

Por Lic. Luz Deyanira Almánzar O.

Los hijos ansían el amor de sus padres, la seguridad de la manifestación de este sentimiento los mueve a comunicarse, a hacer preguntas, explorar, auto-motivarse y de ésta manera obtener el máximo rendimiento.

Es el Amor el que impulsa a los padres a hablar con sus hijos, interesarse en su formación, alimentación, salud. Estas atenciones se convierten además, en apoyo, asesoría, seguimiento en las actividades curriculares y extracurriculares que realizan sus hijos/as.

El amor que manifiestan los progenitores es el mejor impulso para inducir sus hijos a un excelente aprendizaje y autorrealización, los progenitores que conversan más con sus hijos, tienden a elogiar sus logros, dar guías en vez de órdenes; obtienen mejor interrelación y un progreso significativo en su desarrollo.

Las buenas relaciones con los hijos/as debe ser el primer paso para hacer posible un desarrollo armónico y eficaz.

Es cierto que muchos niños/as, adolescentes viven con sus familias, estas le proporcionan apoyo económico, pero se olvidan de ofrecer una dosis de amor, ternura, atención; hay muchos hombres y/o mujeres que se conforman con solo llevar el pan de cada día al hogar, por lo que es bueno señalar que sin expresión de amor la familia no vive la verdadera armonía, esta debe cumplir cuatro funciones en relación con los hijos, particularmente hasta el momento en que estos están en condiciones de un desarrollo plenamente independiente de las influencias familiares directas.

1) Asegurar la supervivencia de los hijos, su sano crecimiento y su socialización en las conductas básicas de comunicación, diálogo y simbolización.

2- Aportar a sus hijos un clima de respeto y apoyo sin los cuales el desarrollo psicológico sano resulta imposible.

3- Aportar a los hijos la estimulación que haga de ellos seres con capacidad para relacionarse competentemente con su entorno físico y social, así como para responder a las demandas y exigencias planteadas por su adaptación al mundo en que les toca vivir.

4- Tomar decisiones con respecto a la apertura hacia otros contextos educativos que van a compartir con la familia la tarea de educación del niño o la niña.

Amigos/as lectores/as, recuerden “manifestar el Amor nos trae grandes satisfacciones y recompensas.

La autora es especialista en Psicopedagogía con su centro sipcopedagógico en el Ed.3 Manz.3 Apto.101 El Ciruelillo, Tel.:(809) 244-3006 Cel.:(809) 821-1092.