Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 458,
Edición 1 de febrero del 2007, Rep. Dom.

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“Escuela para la Comprensión”

Por Lic. Santa Lantigua Paredes

Una de las preocupaciones centrales en todo el mundo se relaciona con los pobres resultados que logra la Educación.

Una queja generalizada es que la escuela de hoy no enseña a pensar. Los alumnos (as) transitan años dentro de la estructura del sistema educativo, de un grado a otro, de un nivel a otro, y cuando salen no hay garantía de que sean capaces de pensar. Pero ¿Qué significa saber pensar? ¿Se puede enseñar a pensar? ¿Cómo hacerlo?

Poder pensar significa entre otras cosas, ser capaz de establecer relaciones entre conceptos, y para esto es necesario una profunda comprensión de cada uno de ellos. Porque comprender es mucho más que aprender.

En una primera definición, podemos decir que comprender es pensar y actuar flexiblemente en cualquier circunstancia a partir de que uno sabe acerca de algo. Piaget define el pensamiento como acción interiorizada. Según esta línea, la comprensión implica acción en un sentido amplio; no mero activismo, sino acción del pensamiento en la acción.

Para enseñar a pensar se necesita una nueva propuesta pedagógica y esta a su vez, requiere otra organización de las aulas y de las escuelas que pueda dar a “modos de enseñar distintos”. No se trata de establecer un sistema de trabajo que reemplace al anterior, el desafío es que las escuelas y docentes asuman como necesidad repensar las metas, los contenidos, criterios de evaluación y se formulen la pregunta ¿Cómo enseñamos para que nuestros alumnos comprendan?

La comprensión es un tipo de conocimiento tal que permite que el alumno (a) sea capaz de desplegar un conjunto de actividades novedosas, las cuales requieren pensamientos asociados a la acción. Es decir, pueda realizar diversas actividades tales como explicar eso que comprende a otro, comunicarlo en diferente contexto o a través de distintos códigos, encontrar ejemplos, analogías, argumentos acerca de su utilización o aplicación, expresarlo en más de un lenguaje y para más de un público, o resolver problemas tantos como realizar anticipaciones a partir de esa comprensión.

Supone asimismo, establecer hipótesis para ilustrar una teoría. Ahora nos preguntamos ¿Las acciones de los alumnos (as) en nuestras aulas son todas de comprensión? El compromiso se transforma sustancialmente cuando se descubre como es el proceso de pensamiento y donde se bifurca el enseñar del dar información.

Lic. Santa Lantigua Paredes, Maestría en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español.