Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 458,
Edición 1 de febrero del 2007, Rep. Dom.

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Estado, Cultura y Educación en la Reforma Constitucional

Por Roberto Santos Hernández

Por cultura general las personas de escolaridad media conocen que los Estados Confesionales y Ateos no se corresponden con las sociedades occidentales democráticas y de libre empresa.

Asimismo, los enunciados educativos en la Constitución de la República provienen del 1966, la situación de la Teoría Pedagógica en ese momento era muy rudimentaria, por lo que en la actualidad constituyen una vergüenza hemisférica.

Por lo expuesto, somos de opinión que una nueva constitución debe renovar esos contenidos y propugnar por una sociedad educadora. En virtud de que en el consolidado propuesto por la UASD y otras universidades se perciben silencios y términos incoherentes con la Ley General de Educación y otras disposiciones adjetivas atinadas, comparecimos a la pasada consulta municipal y mostramos unos enunciados que fueron favorecidos por los participantes.

Luego recibí la distinción de ser seleccionado delegado para comparecer junto al Dr. Héctor Almánzar y Mtro. Rafael Alvarez Castillo en representación de esta capital del Nordeste, al Encuentro Nacional celebrado el 2 y 3 de febrero en Santo Domingo.

La delegación de San Francisco de Macorís tuvo una distinguida y honrosa participación en esa Consulta Nacional. Se defendieron las recomendaciones de la asamblea local y se logró aprobar en las diversas instancias de debates la propuesta inicial de quien suscribe, la cual sostiene:

“Se consagra el carácter laico del Estado, lo que implica equidad religiosa e ideológica. Eliminar todo lo actual del artículo 8, numeral 16 a fin de que se establezca:

La educación escolarizada con carácter universal en los niveles Inicial, Básico y Medio, tiene carácter obligatorio para niños/as y adolescentes. Asimismo, el Estado promueve la más amplia difusión de la Educación Superior, Posuniversitaria, Permanente y propugna porque las ejecutorias de los/as servidores/as públicos y medios de difusión sean coherentes con la filosofía y eticidad educativa nacional.

El Sistema Educativo Nacional propende la asimilación, apropiación, popularización y desarrollo de la cultura material, tecnológica y espiritual y su articulación entre lo individual, social, local, nacional y hemisférico, en procura de personas amantes de su identidad nacional, conscientes de sus nexos caribeños y fines latinoamericanistas con alto sentido en equidad de género, religiosa, étnica, social e ideológica.

La educación escolarizada en todos los niveles y modalidades es responsabilidad del Estado. Este comparte, reconoce y estimula la iniciativa educativa privada con la subjección a la base legal de las instancias competentes.

El Estado promueve el desarrollo de proyectos educativos de las iglesias, partidos políticos, organizaciones profesionales, sindicales, empresariales, medios de difusión, organizaciones de intereses comunitarios, ONG, los cabildos o ayuntamientos y cualquier dependencia del Estado.

Los cabildos o ayuntamientos invertirán el 10% de su presupuesto anual como mínimo, en el sector educativo escolarizado de carácter público.

La misión educativa y cultural del Estado se aplica por medios formales e informales: Centros educativos, universidades e instituciones de estudios superiores, bibliotecas, todo el patrimonio cultural y natural de la nación, los medios de difusión.

- El Estado promueve el desarrollo de todas las potencialidades humanas: lo cognoscitivo, lo afectivo, ético -axiológico- moral; estético y facultades sicomotoras a través de la educación formal e informal.

- La educación física, el deporte y la recreación son variables componentes estratégicas al servicio de la educación integral de la población.

- El Estado garantiza el derecho de autoría, e invención, la innovación, creatividad y modernización”.

La sola reflexión e interacción sobre temas tan medulares es interesante. Ojalá que después de pasar por los filtros y censores de la comisión de juristas y el Congreso Nacional se mantengan detritus semánticos sobre el contenido expuesto.