Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 459,
Edición 2 de febrero del 2007, Rep. Dom.

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La Izquierda de ayer y la de hoy

Por Victoriano Vicente

Hubo en el país una izquierda que desafió toda clase de peligros: persecuciones, torturas, muertes y calumnias. Por eso los catorcistas, los primeros emepedeístas, los palmeros y hasta en cierto modo los trinitarios de Moquete, penetraron profundo en la historia y leyendas de nuestro pueblo.

Sin embargo, hubo después otra izquierda degenerada y corrompida, que prostituyó las luchas revolucionarias y populares, y usaba los nombres de mártires y héroes para sacar capital político y personal a costa de ellos. A esta última izquierda era necesario que la sociedad entera la negara. Por eso cuando han participado en las elecciones nacionales, ni siquiera regidores han logrado.

¿Qué nos vamos a proponer entonces? Yo estaría de acuerdo aquí con un proceso parecido al de Venezuela, cuya meta sería siguiendo en parte el discurso de Chavez: desmontar el neoliberalismo, revertir la privatización, recuperar la propiedad pública sobre los medios estratégicos de producción necesarios para garantizar la soberanía, la seguridad y la defensa de nuestra nación; a lo cual deberíamos agregar también: los medios estratégicos para proporcionarle al pueblo alimentación, salud y educación.

Pero, plantearnos aquí de una vez, como Chavez en Venezuela, “un proyecto hacia el socialismo”, como apéndice y dependiente de Chavez, y contemplando la participación de esa izquierda desacreditada. O, lanzar aquí desde la derecha la propuesta de construcción de un tal “partido socialista único”, eso es no tener en cuenta nuestra propia realidad ni tampoco la urgencia nacional en que estamos.

Yo, por el momento preferiría la visión del proceso venezolano que para iniciarlo aquí tiene el llamado Voluntariado. Sin embargo, y con el perdón de un amigo quien dice representarlo en Duarte, me apena mucho darme cuenta que el tal proyecto en San Francisco de Macorís, no pudo haber caído en otro responsable menos indicado.