Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 459,
Edición 2 de febrero del 2007, Rep. Dom.

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La Violencia Intrafamiliar

Ha sido penoso y muy lamentable tener que ver y oír, los últimos hechos de sangre y violencia acaecidos en el seno mismo de nuestra sociedad dominicana.

¿Qué está pasando? Se preguntan muchos, sin hallar respuestas concretas que puedan irradiar luz para solucionar el pro-blema intra familiar.

Lo que ha estado ocurriendo, no es algo propio de nuestro país, sino del mundo. No es mas que el cumplimiento mismo de las palabras proféticas de Jesús.

Cristo hizo la advertencia acerca de que habría violencia intra familiar en los postreros días.

Según (Marcos 13:12) (Lucas 12:52) Cristo dijo:

Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre, la madre contra la hija, y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera, y la nuera contra la suegra.

Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.

Estimado lector, no debemos ser inge-nuos ante tales situaciones.

Toda esta cadena de sucesos violentos y trágicos, son el resultado de la obra del diablo en la tierra.

Y entonces, ¿no existe solución a estos problemas?

Sí, existe una solución, escúchelo bien, sólo una. Y esta solución es:

Dios en la vida de la familia, como única solución.

No importa cuántos departamentos de ayuda existan, ni los mecanismos y terapias familiares que pudieran utilizarse, si no está Dios como centro de ese hogar, no puede haber restauración ni armonía familiar.

Como lo declara el (Salmo 127:1)

Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Dios nos advierte en su palabra que:

El diablo anda como león rugiente, a nuestro alrededor, buscando a quien devorar, al cual sólo podemos resistir, si estamos firmes en la fe de Jesús. (1 Pedro 5:8-9)

No debemos vivir desprovisto de la gracia de Dios.

Los padres deben ser los primeros en aceptar a Cristo y su palabra, para poder así construir una familia bajo principios divinos, cuya conducta sea ejemplo de todos, para gloria de Dios.

Estimado lector, edificar una familia ideal digna de elogio, conlleva mucha dedicación y sacrificios. Déjese ayudar por Dios, conozca, y obedezca los consejos revelados en su santa palabra.

No desprecie la ayuda que Dios le proporciona hoy.

¿No se ha puesto a pensar, que la próxima familia violentada puede ser la suya?

No es la voluntad de Dios que los hogares se destruyan, por eso ha establecido leyes y mandamientos para orientar a la humanidad acerca del sendero que debe seguir.

Apercíbase hoy de Jesús y la cobertura de su reino, de tal manera que, pueda conformar una familia que llene las expectativas de Dios, y contribuya como modelo ante la sociedad de hoy, y las generaciones por venir.

Una personalidad equilibrada no se transmite por herencia, ni se adquiere por casualidad, sino que es el resultado del cultivo correcto de las facultades físicas y espirituales. Cuando la familia adopta el modelo orientador de Dios para su desarrollo, conducción, e instrucción, permanece sana y disfruta de la verdadera armonía que produce el temor y conocimiento que él proporciona. La dieta que Dios recomienda debe ser integrada a todo el proceso en la vida de la familia. Por eso, manda el Señor:

(Deuteronomio 11:18,19):

“por tanto, pondréis estas palabras en vuestro corazón y vuestra alma, y las enseñareis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

Dios le bendiga...