Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 460,
Edición 1 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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Hagamos los correctivos hoy para mañana no lamentar las pérdidas

Por Reynaldo Hernández Rosa

Inútiles pero numerosos han sido los esfuerzos en lograr reacciones de autoridades gubernamentales, organismos de la sociedad así como vocingleros políticos y personas connotadas de las poblaciones de la provincia Duarte ante el incremento y consumo de drogas narcóticas.

La ciudadanía trémula y huérfana de todo lo que concierne a seguridad pública e impotente ante tantas inercias, desidias, connivencias, si sumamos el silencio que se observa de autoridades judiciales en toda la región Nordestana.

Al parecer los escrúpulos de estos servidores públicos salieran de paseo de las manos con la insensibilidad que ante semejante flajelo, que acorrala y mantiene en oblícuos caminos a nuestra juventud.

Hasta ahora, no hay pronunciamiento alguno al elevado consumo de sustancias narcóticas, pese a los hechos criminales que se vienen produciendo fruto de la ingesta de tan nocivo tóxico.

No se concibe que funcionarios, académicos, entidades de las llamadas ongs., al igual que el sector periodístico regional -sólo pendiente a claques empresariales y eclesiásticas- que no reaccionan ante tal escándalo, haciendo un débil servicio a la colectividad, que absorta no entiende de tanta lentitud para combatir el mal.

La rancia capilla de los bovinos políticos que nos representan, ajeno a la problemática, empero, detrás de múltiples canonjías para su usufructo personal y de familiares, en vez de jugar su rol como voceros de los moradores.

La tranquilidad que ayer disfrutábamos los pobladores de los municipios nordestanos desaparece, donde la inseguridad y el temor se adueña de los hogares hasta en las horas menos sospechadas, mientras encumbrados funcionarios y políticos en aclimatados despachos y con séquito policial para custodiarle la incapacidad y petulancia de que son propietarios.

Pese a las glaciales atenciones de toda la maraña que conforman la sociedad en la provincia Duarte, donde no se ve caminos, propósitos, sólo un viaje a ciegas, donde mañana no lamentemos las pérdidas que se avizoran si no se hacen los correctivos hoy.