Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 460,
Edición 1 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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“El Programa Escolar”

Por Santa Lantigua

El programa es el eje de la actividad escolar. En él gravitan los múltiples factores que se entrecruzan en el aprendizaje. Es un proyecto de acción consistente en la pormenorización de un temario de exigencias generales y mínimas, definida sobre la base de la actividad y la integración.

Se valora en su justa medida y proporción, la adquisición de nociones, hábitos y actitudes, haciéndose cargo de la cultura general sistematizada, las necesidades personales de los/las alumnos (as) y el medio físico y humano en el que están inserto, teniendo en cuenta la necesaria unidad y organicidad de la escuela para que sirva de norma y orientación en la tarea de forma a los escolares.

Decir “proyecto” es decir “anticipación”. El programa es una meditada anticipación de lo que en su día será trabajo y realidad escolar, que permite al maestro organizar secuencial y coherentemente los objetivos inmediatos, las actividades, las adquisiciones, en función del tiempo y demás factores.

Si el programa fuera sólo la pormenorización o desgranamiento del cuestionario, adquiriría el carácter esquemático, frío y lacónico. Pero el programa es además, la previsión de las metas, la ponderación del tiempo disponible, los fines próximos e intermedios, la parcelación de la materia, la prospección de las actividades a través de las cuales se alcanzan los recursos materiales y metódicos que deben emplearse, las técnicas de control, entre otras. Todas estas notas le quitan rigidez y esquematismo y le convierten en algo vivo guía operante del “mensaje educativo de la escuela”.

Por otra parte, se refleja la visión personal que el docente tiene de la enseñanza, pues al valorar y ponderar la adquisición de nociones, hábitos y actitudes, descubre su concepción de la vida y se constituye así en ejemplo.

Otras de las notas fundamentales del programa escolar es su carácter normativo. Este hecho a llevado con frecuencia a muchos maestros (as) a considerar los programas como algo que les impide moverse con fluidez y libertad. Sin embargo, esa normatividad tiene un valor relativo, puesto que el/la maestro (a) puede programar otras soluciones distintas y adaptar el programa que le fuere dado por las autoridades educacionales a las exigencias de su aula concreta. La normativa pues, significa la obligación de cumplir unas tareas especificas, de aplicar unos métodos y de alcanzar un estadio en el trabajo escolar que, sin embargo, admite en cada caso las variaciones que aconseje la clase y que sólo el maestro puede captar.

Hay que advertir que el programa no debe reducirse a un índice de las ciencias. Tampoco puede ser índice de una enciclopedia escolar o texto. Es algo menos y algo más que un inventario de saberes que hay que adquirir; algo menos, porque constituye, una selección en extensión y profundidad, figuran en él nociones fundamentales, elementos ejemplificadores que son la base de unos conocimientos los cuales deben adaptarse a la capacidad de los estudiantes y satisfacer sus necesidades.

Pero es algo más, porque se dan citas todos los elementos personales, reales y materiales del ambiente educativo.

Lic. Santa Lantigua Paredes, Maestría en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español.