Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 460,
Edición 1 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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Semblanza de un amor imposible

Por Lic. Milagros Castellanos

Annie se sentía con las alas rotas, desilusionada, porque Roberto quien consideraba su novio, decidió romper su corazón poniendo fín a una aventura, tras una serie de situaciones provocadas por él, para encontrar una excusa para terminar con esta relación, por considerar que las cosas estaban cogiendo un giro muy en serio, y la finalidad de Roberto era pasar ratos con Annie, sin importar sus sentimientos.

Roberto comprometido familiar y socialmente, le había advertido que no podía ofrecerle nada, pero Annie desde ese día que experimentó un susto en su corazón, el cual tenía años que no sentía, decidió darle rienda suelta a sus emociones y no vedarse la alegría de sentir que estaba viva todavía, después de muchos años miserables de su vida con alguien a quien no amaba.

Roberto solía compartir con ella cuando le quedaba tiempo, hombre de negocio al fin, muy ocupado, y por ende cualquier cosa estaba primero; lo que para él constituía una aventura para ella significaba el afloramiento de un sentimiento que estaba dormido, que llenaba su vida de ilusión y de sentido, ocupando el centro de su corazón.

Annie en muchas ociasiones se sentía poca querida y valorada, pero prefería aceptar lo que Roberto le ofrecía a tener que renunciar a quien vino a ocupar un lugar que perduró vacío en el silencio por mucho tiempo. El amor que sentía por Roberto era tan lindo que hasta ver su auto estacionado en la acera de una calle, la llenaba de alegría, pero en esta ocasión, ni intentar pensar que los milagros existían le daban luz para mitigar la tristeza que la invadía en ese momento.

Finalmente Annie reflexionó de la siguiente manera: “comprendí que el valor real de cada ser humano es lo que hace grande o pequeño, que las cosas suceden por algo, que el verdadero amor les queda grande a quienes miran la vida como una tómbola, que hoy les toca vivir una experiencia y mañana le tocará otra.

La historia de Annie es muy conmovedora y ocurre con frecuencia, aunque no impregnada del sentimiento que Annie sentía por Roberto, ya que hoy en día la mayoría de personas que deciden vivir estas experiencias están condicionadas por un interés marcado, y establecen límites en sus relaciones.

Un sentimiento es un estado afectivo, estable y duradero, puede ser de alegría, tristeza y de satisfacción, mientras que la emoción es un estado afectivo intenso, breve y pasajero como la tensión, el miedo, la rabia, la angustia, el entusiasmo y la exaltación. Por eso sería importante saber qué tiempo duró la relación de Annie con Roberto, si ocurrió un verdadero enamoramiento, ya que este empieza con una gran atracción que absorbe la persona implicada, produciendo a la vez emoción, pasión y sentimiento; puede ser que Annie se enmoró sin ponderar que Roberto no sentía lo mismo por ella.

No se debe dejar de tomar en cuenta, que en una relación entre dos personas hay que ponderar la afinidad, promover la unión, la entrega, debe existir reciprocidad en el comportamiento de proximidad, compromiso, contacto, ternura y saber hasta donde llegan los límites y cuáles son sus fronteras.

Es mucho lo que podría decirles a las personas que atraviesan por esta situación pero por cuestión de espacio, para poder contestar a sus interrogantes me pueden escribir cualquier iquietud a mi correo electrónico, que con gusto en base a mi corta experiencia le contestaré. milagroscastellanosw@hotmail.com

En la enciclopedia Océano encontré una frase que dice: “Mantener el equilibrio entre nuestras emociones y nuestra razón nos roba cada día mucha energía”. Sin embargo, yo creo que esa energía debemos utilizarla para optimizar la calidad humana, para encausar debidamente los sentimientos, ya que son dones que Dios ofrece al hombre, y no podemos derrocharlos en quienes no lo valoran.