Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 461,
Edición 2 de marzo del 2007, Rep. Dom.

Noticias | Deportes | Artículos | Lectura | Clasificados | Editorial | Ediciones Anteriores

Apuntes de un período sangriento La Masacre del 14 de mayo

Por Pedro Fernández

La desesperación oficial ante la pérdida de popularidad del presidente Balaguer debido a los desaciertos en el campo económico, la corrupción rampante que se movía en el Estado quebrando empresas y creando nuevos ricos, sumado a una brutal represión, llevó a los organismos del Estado a cometer atrocidades en contra de la población.

En el mapa de los estamentos oficiales encargados de reprimir a la oposición política, San Francisco de Macorís estaba destacado en rojo debido a las posturas firmes de sus habitantes, frente a los desmanes que se producían contra el movimiento revolucionario que enfrentaba la dictadura ilustrada de los 12 años, en las escuelas, liceos, universidades, barrios y campos del país, teñidos de sangre joven.

Luego del retiro de las elecciones de los partidos de centro izquierda que conformaron el Acuerdo de Santiago, llevando como candidato al hacendado Antonio Guzmán Fernandez, producto de una encarnizada represión protagonizada por los mi-litares que colocaban pañuelos del color Reformista en la punta de sus fusiles, al tiempo de salir a las calles gritando… “y vuelve y vuelve”, acompañados de dirigentes y activistas paramilitares de esa época que señalaban a los opositores al régimen, quienes iban a parar a la cárcel en el mejor de los casos, la represión alcanzó sus más altos niveles.

La esperanza de cambio que representaron los Partidos Revolucionario Dominicano, Quisqueyano Demócrata, Movimiento de Integración Democrática, Alianza Social Demócrata y Movimiento Popular Dominicano, este último el más poderoso de la izquierda de la época, se diluyó rápidamente ante el forzado retiro del Acuerdo de Santiago que, en cambio, convocó una denominada Jornada del Silencio, consistente en cerrar los establecimientos comerciales y los ciudadanos a permanecer en sus hogares como una forma de protestar ante la actitud represiva de los oficialistas que buscaron al ex contralmirante Luís Homero Lajara Burgos para “enfrentar” la candidatura del Dr. Joaquín Balaguer.

El gobierno tenía otros planes y el 14 de mayo del 1974, conjuntamente con el entonces coronel José Paulino Reyes de León, llegan a esta ciudad las tropas del Batallón de Cazadores de Constanza, mejor conocidos como Los Boinas Verdes.

Las botas recorrieron la ciudad, la cercaron, requisaron casa por casa, obligando a permanecer en el lugar donde se encontraba cualquier ciudadano sorprendido en el parque, la calle y en el caso de periodistas y locutores, en las estaciones de radio que fueron ocupadas por los militares.

La voz de Noticiario 1070 fue silenciada y quien esto escribe, conjuntamente con Ricardo Rojas, Carlos Monty, El Rubio y otros, fue obligado a permanecer en el interior de Hibi Radio durante tres días, obteniendo alimentos gracias a la familia Rizek uno de cuyos miembros, el ingeniero Salomón Rizek, residía frente a la estación radial, desde donde nos suministraban algo de comer, aprovechando descuidos de los militares que estaban en todas partes.

Durante la incursión de los militares y agentes del Servicio Secreto de la época entre los que se encontraban Mateo Rodríguez Núñez, Neno el Bombero, Oscar, Nidio Vargas, Pichardito, Viña y otros, comandados por el mayor Miguel Del Monte, fueron apresados Pablo Liberato Rodríguez, René y Guillermo González, Eddy, connotados miembros del Movimiento Popular Dominicano, así como Ramón Melo, el teniente, joven emepedeista del Pozo de Nagua quien se destacó en la resistencia contra el régimen de los 12 años.

Mientras se producían detenciones selectivas en distintos puntos de esta ciudad, los militares y policías recorrían los barrios extinguiendo neumáticos, golpeando a los jóvenes que se encontraban a su paso, deteniendo mas de 500 personas entre las que se encontraba Vicente González (Bombillito), a quien hicieron comer cenizas de un neumático encendido y posteriormente lo condujeron con rumbo desconocido hasta la fecha.

La orgía de sangre no se detuvo y las ansias de asesinar a mansalva a dirigentes revolucionarios y simples ciudadanos que salían a las calles, aumentaron el número de muertos cuando en la calle Duvergé esquina 17 del barrio San Martín, fueron colocados con los manos a la cabeza, arrodillados en la calle y fusilados, los jóvenes Ramón y Martín Díaz, junto al ebanista y estudiante Lorenzo Monegro Olivares (Yoyo).

Previamente, en horas de la tarde, una patrulla mixta penetró a los patios de varias viviendas de la calle 6 en la referida barriada persiguiendo jóvenes que emprendieron la huída al notar la presencia militar, uno de cuyos agentes disparó su arma matando en el acto a la niña de 8 años Nélsida Difó, quien inocentemente jugaba con otros niños.

 Uno de los miembros del Ejército, al ver la niña muerta, disparó a su vez contra el agente policial autor del hecho, quien falleció a los pocos minutos de ser conducido al hospital San Vicente de Paul.

Sobre la desaparición de los jóvenes apresados por el Servicio Secreto, informes obtenidos de buena fuente indican que los mismos fueron asesinados a palos por el mayor Miguel del Monte González, por órdenes del entonces coronel José Paulino Reyes de León y los cuerpos, introducidos a un jeep Land Rover color verde olivo que utilizaba el Servicio Secreto para trasladarlos a las costas de Nagua donde fueron descuartizados y lanzados al mar.

De los protagonistas de la época, la ma-yoría vive en esta y otras ciudades, algunos en los Estados Unidos, donde fue a parar parte de los integrantes de la banda parami-litar cuyos gastos eran pagados por una institución del Estado que regenteaba un médico de esta ciudad, a quien se atribuye la formación de la misma, en la que enroló dirigentes de partidos de la oposición comprados por el régimen, algunos de los cuales retornaron a sus parcelas tras terminar el período de los 12 años, ocupando posiciones de dirección.-