Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 461,
Edición 2 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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Vivir la Cuaresma es la vida en Cristo

Por Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes

Vivir la Cuaresma es aceptar que nuestra vida es vivir en Cristo, por lo tanto, no es un tiempo fuera de nosotros, es nuestro tiempo, es tiempo de Cristo y de toda la humanidad; es tiempo de conversión, además de constituir una gran oportunidad que nos brinda el altísimo para extinguir el pecado para así caminar en procura de la santidad que nos conduzca hacía la paz y la felicidad que necesitamos para entrar en el mundo de la vida eterna.

Lo expuesto reviste una gran importancia para todos los que profesamos la fe cristiana, ya que si lo practicamos con ardor y conciencia, nos convertiremos en verdadera luz y discípulos de nuestro Mesías y Redentor, al experimentar la enriquecedora experiencia de no sólo aceptar sus ideas y principios, sino también de asumirle y dejar que él nos asuma.

Por ello es que el tiempo cuaresmal que simboliza entre otras cosas, el retiro de 40 días de Jesús en el desierto previo a su ministerio y, el retiro de 40 años de Moisés en el desierto, teniendo su comienzo el miércoles de ceniza y terminando el domingo de ramos, no lo debemos tomar para la tristeza, sino para la meditación, la reflexión, el recogimiento y la conversión.

Por medio de plena vivencia cuaresmal debemos fortalecer nuestra fe y llenarnos de una mayor esperanza, por permitirnos ella ver la incondicionalidad de Jesucristo, además, la razón de ser de su amor sin restricciones ni limitaciones que lo lleva a darse, entregarse y a morir por cada uno de nosotros, justificándonos y asumiéndonos con su muerte y su Pascua, de tal modo que a Dios le podemos llamar con toda confianza Padre por habernos convertidos en hermanos de fe de su hijo crucificado en pro de nuestra redención y liberación.

Vivamos a plenitud estos tiempos por medio de la oración y la plena dedicación a servir y amar a nuestros prójimos, a fin de que edifiquemos mejores hombres y mujeres, mejores familias, mejores sociedades y por tanto un mundo mejor, teniendo por norte la práctica de los valores y los beneficios que solo engendran la paz, la confraternidad, la solidaridad, el amor y el perdón.

El autor es director General del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (C R D), Abogado y Politólogo.