Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 461,
Edición 2 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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Enfoque de la Educación Básica de Adultos

Por Licda. Santa Lantígua

La educación de adultos satisface las necesidades presentes y futuras de quienes han sobrepasado la edad de escolaridad obligatoria.

Como parte de este proceso el enfoque pone énfasis, desde una perspectiva constructivista la necesidad de un proceso diferenciado de acuerdo a las características de los participantes, en el contexto de los diferentes grupos de población, el cual requiere de la interacción activa entre los (as) alumnos (as) para la construcción del conocimiento.

El enfoque reconoce que no existe un camino único lineal para que los adultos aprendan y que los caminos pueden diferir entre los diversos grupos según su contexto.

El conocimiento es producto de una interacción social. El ser humano aprende construyendo; en ese sentido, el aprendizaje es descubrimiento, recreación y reinvención.

Un proceso educativo no se construye con locutores y oyentes, sino con interlocutores, con adultos participantes.

Uno de los principios más relevantes de este enfoque se refiere al reconocimiento de que los adultos poseen información, habilidades, valores que han venido desarrollando a lo largo de su vida.

Reconocer esta situación supone, que la educación de adultos debe partir de lo que ellos ya saben, del rescate de sus conocimientos, propiciando la adquisición de otros nuevos. Asimismo, el enfoque promueve una metodología predominantemente activa, `por lo que debe ser siempre completada con momentos de discusión colectiva, de reflexión sobre lo aprendido, y motivadora, no solamente para intentar responder a las necesidades e intereses reales de los adultos, sino para promover su autoestima y así garantizar que el aprendizaje resulte satisfactorio y relevante en el desarrollo de las capacidades críticas, reflexivas, analítica y creativas.

La educación de adultos no puede seguir siendo una educación de segunda clase para ciudadanos de segunda clase. Desde esta pers-pectiva se debe respetar y revalorar social y culturalmente a los adultos, por ello, debe fomentarse actitudes relacionadas con la disposición al cambio, responsabilidad, autonomía, compromiso, respeto a la pluralidad de ideas, constancia, disciplina y superación personal. De ahí que el nuevo currículo acoge la modalidad semipresencial, teniendo en cuenta las características socioeconómicas de la población que participa y se contempla un período de autoestudio que libera la asistencia diaria a clases.

Dentro de este marco, la educación de adultos adquiere así unos horizontes ambiciosos en cuanto trata de conseguir para cada individuo una promoción social que le permita insertarse en la comunidad como miembro activo, al tiempo que descubre su personalidad.

Es por ello, que la expresión”Educación de adultos” se considera hoy más amplia que el concepto de alfabetización, educación fundamental, educación popular, educación de trabajadores y educación de masas, por atender al desarrollo de todos los aspectos de la vida del hombre y la mujer como individuo y miembro de la sociedad.

La autora imparte docencia en la Escuela de Educación Básica de Adultos Hermanas Mirabal. Maestría en lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español.