Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 461,
Edición 2 de marzo del 2007, Rep. Dom.

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Modelo de la Familia ideal Dios, fuente de salud integral para la familia

Por Marino Estrella Rodríguez

(Mateo 4:23-24) dice que: Recorría Jesús toda Galilea, enseñando y predicando el Evangelio del reino, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos, y paralíticos, y los sanó.

Al considerar estas declaraciones bíblicas podemos observar el poder de Jesús incidiendo de manera milagrosa en la vida total de los seres humanos. Cuerpo, alma y espíritu pueden recibir salud, con tan solo creer en su palabra.

Toda familia debe saber que Dios tiene que habitar de manera permanente en el seno del hogar, para que por medio de la fe en él, ocurra el milagro de la salud integral en la vida de cada miembro.

No es la voluntad de Dios que haya enfermedad en el seno de la familia, puesto que tal situación crea un ambiente de consternación que impide la paz y la armonía del hogar, pero Dios desea hacernos entender, que la enfermedad del alma es mucho más trágica que la enfermedad del cuerpo.

Lamentablemente el ser humano tiene su mirada puesta en la parte que perece (el cuerpo), olvidando o ignorando que su personalidad es de naturaleza interna; la cual urgentemente necesita ser saneada.

Durante el ministerio terrenal de Jesús, varias personas enfermas vinieron a él con deseo de sanar sus dolencias corporales, pero Cristo viendo más allá de lo físico, les ministró a las necesidades del alma. Fue el caso de una mujer enferma.

(Lucas 8:43-48) declara que: Una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía 12 años, y que había gastado en médicos, todo cuanto tenía, y por ninguno había sido curada, se acercó a Jesús, y tocó el borde de su manto, y el flujo se detuvo. Entonces Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado, ve en paz”.

Observe usted la expresión de Jesús: “Tu fe te ha salvado”, no dijo: tu fe te ha sanado. Pues Jesús, miró que era mayor la necesidad de su alma, y también la salvó, a parte de sanarla.

Dios desea que la familia se apropie de las promesas proféticas, como la que declara la Biblia en (Jeremías 33:6). He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

También sostiene la sagrada Escritura, según (Isaías 53:5) que: Por la llaga de Cristo (su sacrificio en la cruz) fuimos nosotros curados.

Ya Dios a través de su palabra ha decretado salud física y espiritual, para usted y su familia, la cual puede recibir con tan solo apropiarse de las promesas, y creer en el poderoso nombre de Jesús. (Proverbios 3:1, 8 y 4: 20-22) (Salmo 107: 8,9). Amado (a), yo deseo que tú seas prosperado (a) en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Juan 1:2).

Cuando la familia vive desprovista de Dios y su poder, queda expuesta a los embates que causan las fuerzas del mal.

No es poca cosa tener la familia bajo la protección y bendición de Dios. Aproveche esta oferta divina, y llene los trámites para que su familia disfrute de la amplia cobertura que proporciona el seguro del cielo.