Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 462,
Edición 1 de abril del 2007, Rep. Dom.

Noticias | Deportes | Artículos | Lectura | Clasificados | Editorial | Ediciones Anteriores

EL AFAN Y LA ANSIEDAD: Sus principales causas

Por Pastor Marino Estrella

Cristo ofrece recomendaciones a la luz de la palabra para todo tipo de males.

(Lucas 12:22-31) dijo el Señor: por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por el cuerpo, qué vestiréis.

La vida es más que la comida, y el cuerpo mas que el vestido.

¿ y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?

Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta.

¿ No valéis vosotros mucho más que las aves?

Mas buscad primeramente el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

La inseguridad y el temor provocados por la falta de fe y la ausencia del amor de Dios en el corazón de los hombres, son los generadores del afán y la ansiedad.

Cristo, mientras se dirigía a la multitud en el denominado “Sermón del Monte”, descubrió en su omnisapiencia, que sus mayores problemas giraban en torno a:

¿Qué comeremos, qué beberemos, o qué vestiremos?. Todos sus deseos se inclinaban de continuo hacia las necesidades del cuerpo acrecentándose cada día el afán y la ansiedad, pues en su entenebrecido corazón no habían podido comprender que necesitaban un antídoto para curar el alma, pues, de ahí, emanaban sus mayores problemas.

Cristo enseñó en su palabra que la buena relación con Dios trae paz, y que quienes buscan ser parte de su reino, también disfrutarán de abundancia material.

Por eso dijo: (Mateo 6:33) Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, para que sean añadidas las demás cosas.

Ilustró el Señor Jesús, cómo la bondad de Dios se manifiesta a favor de las plantas y los animales, que no fueron el motivo de su creación, como lo fue el hombre, creado a imagen y semejanza suya. ¿ No haría mucho mas por nosotros?

La mayoría de la enfermedades psicosomáticas en la gente son el resultado del afán y la ansiedad.

La carencia de fe en Dios, la inseguridad, y el temor, sumergen a la humanidad en ese estado de tensión emocional.

La falta de ayuda divina hace que se produzca un desequilibrio permanente en el hombre, ya que está demostrado, que ni los recursos materiales, ni el prestigio social, ni la ciencia, ni las influencias, pueden imprimirle al hombre el sosiego y la paz que sólo Dios le puede brindar, cuando éste le permite entrar en su corazón.

(1Pedro 5:6-7) declara: humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalta cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Cristo invita a entrar en una vida nueva de gozo y paz. (Mateo 11:28):venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Estimado lector, si está pasando por esa situación de ansiedad y turbación en su vida. Deje de pensar solo en el bienestar del cuerpo.

Abra hoy el corazón para que sea alimentada su alma, y así experimente el renacer glorioso que Cristo brinda.

Atrévase a dejar que Cristo intervenga en la cura de su mal. Reconozca que necesita su ayuda, dele permiso para que obre en su ser total, y notará la diferencia, ante la seguridad que ha de infundirle Dios por el solo hecho de recibir a Jesús como su salvador y Señor.

Jesús manda a no preocuparnos. Pero, ¿ Cómo lograrlo? Solo nuestra fe en él puede librar de la ansiedad que produce la codicia y la avaricia.

(Hebreos 13:5) nos recomienda: sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Dios dijo: No te dejaré, ni te desampararé.

Confíe en él, y él hará.

¡Dios le bendiga!