Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 463,
Edición 1 de abril del 2007, Rep. Dom.

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA

El Ametrallamiento del Cementerio

•Pedro Fernández 

 Al iniciar el tercer periodo de gobierno, la violencia de estado se recrudeció en esta localidad, se acentuó la persecución y caza de dirigentes estudiantiles e izquierdistas, con agresiones a centros de educación y allanamientos en los barrios de aquí.

 Los planes oficiales de exterminar la mas mínima resistencia en los barrios y escuelas continuaron con la muerte de un joven conocido como Palito Quemao, asesinado a mansalva en la avenida Libertad esquina Padre Billini por miembros del servicio secreto entre los que se destacaba uno conocido como Dilone a quien se atribuyen numerosas muertes en la época.

Papi Perdomo, muerto en medio de una manifestación estudiantil conmemorando la matanza del 9 de Enero siguió con la orgía de sangre desatada por los aparatos represivos del estado motorizado por un grupo para militar conocido como la Banda Colora que dirigía un ex dirigente de izquierda conocido como Jando,quien  fue “comprado” por el régimen Balaguerista.

La estrategia oficial abarcaba mas allá de la muerte física de los dirigentes estudiantiles y desde el gobierno se gesta la formación del Movimiento Estudiantil Duartiano, MED, integrado mayormente por jóvenes que militaban en partidos de izquierda y que optaron por cheques de la Lotería Nacional y posiciones de poder dentro del estado.

La labor del MED era provocar confrontaciones en los planteles educativos y de esa manera justificar la intervención de la policía, tal como ocurrio cuando un grupo de revoltosos penetro al Centro Universitario Regional Nordeste, CURNE, en sus edificaciones de la calle Bono y spray en manos intentaron colocar propaganda del grupo reformista,  lo que fue rechazado por todos los estudiantes originándose entonces una balacera que culmino en la intervención de la policía que rodeo el centro académico disparando a su interior donde posteriormente penetro practicando mas de una veintena de detenciones.

La respuesta a la represión fue la movilización estudiantil y popular en los barrios, ante la imposibilidad de mantener la lucha en el interior de los planteles escolares debido a la táctica policial de rodear y disparar hacia el interior de los mismos, en uno de cuyos episodios fue herido de un balazo en una pierna Tancredo Grullon, quien salvo la vida al escapar por uno de los patios contiguos a Imprenta Primo en la calle Castillo.

En una de esas demostraciones, específicamente en el sector El Capacito, agentes del servicio secreto interceptaron una movilización y comenzaron a disparar a mansalva, matando en el acto al miembro del Frente Estudiantil Flavio Suero, Pedro Reyes Ventura.

La resistencia de varios jóvenes que enfrentaron los agentes desde el interior de la escuela Padre Brea logro frenar la acción de los policías que se vieron precisados a retirarse hasta la llegada de miembros del ejercito aunque ya los manifestantes se habían marchado.

El entierro de los restos de Pedro Reyes se produjo en horas de la tarde cuando una gran cantidad de personas, jóvenes en su mayoría, marcharon junto al féretro hasta el cementerio Las Mercedes, mejor conocido como cementerio viejo, donde fueron rodeados por tropas policiales y militares.

Tras unos 30 minutos a la espera de la salida de los cientos de personas que se encontraban en el cementerio, las tropas comenzaron a disparar hacia el interior del campo santo y tras una intensa balacera de mas de 20 minutos, penetraron al lugar apresando y golpeando mas de medio centenar de jóvenes, algunos de los cuales fue preciso internar en el hospital San Vicente debido a los golpes recibidos, entre ellos Darío Valentin de la Cruz, ya fallecido, quien permaneció inconsciente por varios días y posteriormente fue conducido al servicio secreto y sometido a la justicia con la excusa de “disparar a la policía”.

Las denuncias de golpizas en el cuartel policial a cargo del tristemente celebre teniente Francisco Amezquita, quien llego a esta ciudad procedente de Santiago donde se le acuso de la muerte de Maria Álvarez (Boyoyo), un luchador revolucionario de la hidalga ciudad.