Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 464,
Edición 1ra. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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La actividad física en las personas de la tercera edad

Por José Juaquin Nuñez Valerio

La incomparable transformación del perfil etário de la población confirmada en el siglo pasado, principalmente en sus dos ultimas décadas, ocurrido de varios factores, entre los cuales están la mejora del saneamiento básico y las condiciones de salud publica, determinando la reducción de la mortalidad precoz y la nítida disminución de las tasas de de fertilidad y natalidad para niveles que, en países desarrollados, ya son inferiores al factor de reposición poblacional (2,1 nacidos vivos/ mujer adulta), lo que resulta en reducción absoluta del número de habitantes.

   Además, la expectativa promedio de vida para casi toda la humanidad aun debe aumentar considerablemente, mayormente para los habitantes de los países en desarrollo, en relación a los números verificados actualmente.

Por otro lado, el incremento de la eficacia de las técnicas diagnosticas y terapéuticas de las enfermedades crónico-degenerativas contribuyó para la creciente prevalencia del numero de personas de la tercera edad (personas de edad) portadores de múltiples enfermedades, para las cuales debemos encontrar opciones interesantes de vida que, aparte del aumento de la longevidad, también confieran a estos pacientes la posibilidad de mantenimiento y la recuperación de su autonomía e independencia.

Vivimos, por lo tanto, un momento marcante e inusitado en la historia del hombre: nunca tantas personas vivieron tanto.

Estamos delante de uno de los grandes desafíos de la salud pública mundial: como combinar el aumento de la prevalencia de las personas de la tercera edad portadoras de intensa comorbilidad sin destinar a este grupo prácticamente todos los recursos de salud disponibles (o no).

A pesar de esta ser una cuestión preocupante para los países desarrollados, a pesar de estos ya estar atentos y actuantes hace mucho mas tiempo, tiende a ser aun mas importante en los países en desarrollo, donde los problemas de salud pública de las primeras etapas de la vida aun no fueron resueltos y los de las edades mas avanzadas ya se encuentran en pie de igualdad a los de primer mundo.

Nuestro país aun no contamos con índices semejantes al de los países desarrollados, aun no constamos con programas de mejorar las condiciones de salud pública relacionadas al inicio de la vida, tenemos que evitar el desarrollo de las enfermedades crónico-degenerativas para evitar que vengan a comprometer esta población creciente que en un futuro próximo alcanzaran edades mas avanzadas.

Tenemos por lo tanto que escoger nuestro futuro modificando, de manera eficaz, nuestro actual modelo de envejecimiento; en caso contrario, estaremos condenados a vivir en medio de una gran comunidad de personas de la tercera edad dependientes y mal asistidos. Apenas esta opción nos permitirá alcanzar los reales beneficios que esta grande revolución etario puede propiciar al ser humano: aparte de vivir más y vivir mejor.

Esta búsqueda activa por las mejores condiciones del envejecimiento es denominada Promoción de la Salud de la tercera edad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (1992), fue conceptuada como “acciones que manifiestan por alteraciones en el estilo de vida y que resultan en una reducción del riesgo de enfermar y morir”.

 

Por nosotros entender ser esta una cuestión eminentemente gerontológico, fue creado el termino senecultura, definiéndolo como “el conjunto de acciones interdisciplinarias cuyo resultado contribuye, efectivamente para la promoción de la salud en la persona de la tercera edad”.

Dentro de los inumeros factores que pueden contribuir para la obtención de estos resultados, la práctica de actividad física viene asumiendo papel fundamental en los diferentes niveles de intervención. Desgraciadamente y a pesar del gran acumulo de evidencias que justifican sus beneficios, todos los avances tecnológicos han propiciado una progresiva reducción de las actividades motoras, sea en el ámbito habitacional del trabajo o del lazer.

Se trata pues, de un interesante paradoja. Al mismo tiempo en que justificamos, cada vez mas la practica de de la actividad física por el mayor numero de personas, y observamos y progresiva tendencia de la sociedad, principalmente en los grandes centros urbanos, en limitar al máximo sus posibilidades de movilización.

La prevalencia del sedentarismo es elevada en cualquier grupo erario. Actualmente se está tornando preocupante hasta en niños y adultos jóvenes y principalmente en personas de la tercera edad, llegando a cifras del 90%, lo que exige de todos los profesionales y las instituciones relacionas a la promoción de la salud en personas de tercera edad una verdadera fuerza-tarea para reducir estas estadísticas alarmantes.