Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 464,
Edición 1ra. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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La Virgen María
Un instrumento escogido por Dios

Por el pastor: Marino Estrella R.

A la luz de la Biblia podemos observar, cómo Dios lleva a cabo los propósitos de su reino, usando a hombres y mujeres para realizar en ellos y con ellos tareas específicas como parte de su plan y para gloria de su nombre.

La virgen María, es una de las personas mencionadas bíblicamente hablando, como instrumento de Dios.

Me propongo con el favor de Dios, dar a conocer a nuestros amables lectores por medio de este mensaje, varios aspectos que tal vez ustedes no conocen acerca de esta mujer virtuosa.

Una de las cosas que es importante notar a la luz de la Biblia, es que Dios siempre ha sido muy específico en señalar la tarea que desea realizar con nosotros para beneficio de su reino.

En el caso de la virgen Maria, su función solo era la de disponer su vientre para que Dios depositara allí la simiente de su Espíritu Santo a fin de concebir a Jesús el salvador del mundo.

Así fue dada la profecía por labios del profeta Isaías unos 700 años antes de que Jesús naciera;

Porque el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá; y dará a luz un hijo; y llamará su nombre Emanuel. Que traducido es , Dios con nosotros.
Observe bien estimado lector; el papel de la virgen María era solo el ser madre del Jesús humano, que como dice (San Juan 1:14), era el verbo hecho carne, para habitar entre nosotros, en otras palabras, era Dios hecho hombre, que en su humanidad necesitaba del cuidado de una madre, y Dios halló gracia en la virgen María, talves porque había vivido una vida agradable delante de él, como muchos otros santos también han sido escogidos a través de todo el discurrir bíblico.

Algo tan maravilloso en todo este relato y que me llama la atención, es el hecho de que María entendiera también el plan de Dios para con ella, aunque tantas gentes todavía hoy no lo haya podido entender.

Dice (Lucas 1:46-49) que María exclamo:

Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva. Me ha hecho grandes cosas el poderoso; santo es su nombre.

Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

Quiero señalar varias cosas de este pasaje:

  1. María comprendió su baja condición de humano cuando dijo: Dios ha mirado la bajeza de su sierva.

  2. Nunca se presentó como alguien que tiene poder para salvar a nadie.

  3. Al decir; mi espíritu se regocija en Dios mi salvador, estaba reconociendo su incapacidad de salvarse a sí misma, y declaró además que Dios era su salvador.

  4. Al decir que la misericordia de Dios era de generación en generación para los que temen su nombre, estaba dando un claro mensaje a la humanidad, de que a quien tienen que seguir, temer, y servir, es a Dios, porque a ella le había hecho grandes cosas el poderoso.

Y así podía hacerlo también con todos los que en él creyeren.

María  nunca dijo, a la luz de la Biblia, que ella tenía poder para salvar, al contrario, en las bodas de Caná de galilea, cuando Jesús iniciaba su ministerio terrenal, ella dijo: Hagan todo lo que él dijere.

La virgen María siempre estaba consciente de que la tarea que Dios le había asignado se limitaba solo al cuidado de Jesús en su condición de madre, pero que nada tenía que ver como mediadora entre Dios y los hombres.

La Biblia dice, (1Timoteo 2:5) que, hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos.

(Hechos 4:12) declara: Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en quien podamos ser salvos.

María, también estaba muy consciente que ella no era fuente de poder, por eso, buscaba el poder del Espíritu Santo.

(Hechos1:14) enseña, que María era contada entre los 120 discípulos que en el día de Pentecostés esperaban la promesa del Padre, lo que mas tarde se traduciría, en una investidura del poder del Espíritu Santo, lo cual significaba una herramienta del poder de Dios, para poder cumplir mejor el legado de poder ganar y preparar a otros seguidores de Cristo Jesús y cumplir así la voluntad de Dios.

¡Dios les bendiga!