Residencial Argenis

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 465,
Edición 2da. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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Tres profetas desarmados

Por Luis Antonio Caba

Nicolás Maquiavelo en su obra “El Príncipe” afirma “Todos los profetas armados han vencido, desarmados se han arrui-nado” . En nuestro país tenemos tres profetas de la independencia, la soberanía y la libertad de la patria que en su momento no pudieron concluir sus proyectos políticos-patrióticos por no contar con fuerzas que lo apoyaran.

En diciembre del año 1821, el licenciado José Núñez de Cáceres encabezó un movimiento independentista en la parte este de la isla de Santo Domingo a lo que llamó “Estado independiente del Haití español”.

Este acontecimiento conocido hoy como Independencia Efímera por su corta duración, fracasó porque su líder no tuvo fuerzas armadas para hacer frente al presidente haitiano Jean Pierre Boyer, cuando este ocupó la ciudad de Santo Domingo, el 9 de febrero del año 1922.

El licenciado Núñez de Cáceres, desarmado buscó ayuda de Simón Bolívar, pero el liberador no pudo ayudarlo, los haitianos permanecieron en nuestro territorio hasta el 27 de febrero de 1844.

El 14 de marzo del año 1844 regresó Juan Pablo Duarte al país, aclamado y proclamado como padre de la patria, más no pudo concluir sus sueños liberatorios porque el Ejército que para esa época tenía la naciente República Dominicana no obedecía a Duarte, sino al general Pedro Santana, que era su verdadero jefe y al grupo social al que este pertenecía, los Hateros.

Este permitió que los adversarios de Duarte y los Trinitarios mantuvieran su hegemonía sobre la suerte de la República hasta que fueron barridos por la Guerra de Restauración.

El profesor Juan Bosch se juramentó como Presidente Constitucional de la República el 27 de febrero de 1963 y de-rrocado el 25 de septiembre del mismo año.

Las fuerzas armadas dominicanas para la época venían de la escuela del dictador Rafael Leonidas Trujillo, el profesor Bosch venía del exilio no del seno del trujillato, por lo tanto en la práctica el profesor Bosch no fue comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, aunque sí de manera simbólica, de haberlo sido estas fuerzas armadas no hubieran cumplido órdenes emanadas de otras esferas, es decir, que no provinieran del ejecutivo y en consecuencia interrumpir el orden constitucional.

El presidente Bosch no tenía fuerzas para detener el golpe de Estado aunque contó con la lealtad de oficiales jóvenes encabezados por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, que no eran lo suficientemente fuertes para impedir el golpe de Estado y detener la marcha de esos acontecimientos.

El autor es Licenciado en Derecho, fue profesor de escuela pública y técnico en desarrollo comunitario.