Residencial Argenis

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 465,
Edición 2da. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
Huelga histórica contra Coronel represivo

Por Pedro Fernández

El golpeo sistemático por parte de los cuerpos represivos del régimen Balaguerista contra todo aquel que reprobara cualquier medida oficial, obligó a grupos sociales, entidades, sindicatos y partidos a nuclear organismos unitarios que rindieron su papel en determinados momentos.

La construcción de las calles y alcantarillado cloacal, el liceo Ercilia Pepín, el Centro Universitario Regional del Nordeste (Curne) y otras obras de interés, fueron producto de largas y enconadas luchas protagonizadas por todos los sectores de la vida francomacorisana.

En un comité de huelga, por ejemplo, estaban conservadores como comerciantes nucleados en Asocoframa, dueños de ferreterías y tiendas, junto a comerciantes progresistas comprometidos con la lucha anti Balaguerista, como Pedro Martínez Paulino, quien pagó con creces sus aportes a los movimientos huelgarios y de protestas en los barrios, cuando desconocidos incendiaron un naight club de moda de su propiedad que estaba ubicado en la calle Salomé Ureña, frente a la estación gasolinera del comerciante.

Las persecuciones contra Pedro Martínez y otros comerciantes que osaron retar la dictadura ilustrada de los 12 años, les acercaron a los grupos democráticos y progresistas que, junto a la izquierda que encabezaban el Movimiento Popular Dominicano (MPD) y la Línea Roja del 14 de Junio (1J4), los de mayor influencia en esta ciudad en ese entonces, formando parte de los denominados Comités de Huelga Unitarios que dirigieron las paralizaciones históricas de todas las actividades, sin necesidad de utilizar métodos compulsivos contra la población que respaldaba dichos movimientos, actitud asumida en los últimos tiempos.

En esas luchas se destacaron sindicalistas, obreros y campesinos, como Lucas Honrado, de la CASC-FEDELAC y el dirigente de la Unión Nacional de Choferes Sindicalizados Independientes (UNACHOSIN) Pedro Arnaud Sánchez (Pidoca), quien sufrió los rigores de las mazmorras y golpizas que les propinaron agentes del Servicio Secreto.

Pidoca fue uno de los más activos dirigentes sindicales choferiles dentro de los comités de huelga y en ocasiones llegó a realizar viajes considerados peligrosos, al trasladar connotados dirigentes de izquierda que eran buscados por los organismos de seguridad del Estado.

Los miembros más prominentes del Partido Revolucionario Dominicano, considerado el principal opositor a Balaguer, dentro del sistema de partidos tradicionales, posteriormente se nutrió de la izquierda, muchos de cuyos dirigentes fueron atraídos al partido blanco, se integraron junto a los movimientos revolucionarios enfrentando a Balaguer durante la época de los 12 años.

Las huelgas promovidas y ejecutadas por el movimiento social de esta ciudad arrojaron efectos positivos, aunque las mismas estaban siempre acompañadas de actitudes represivas de los organismos estatales que días antes iniciaban persecuciones y detenciones de los dirigentes revolucionarios, algunos de los cuales fueron ejecutados.

La primera gran huelga que se registró en esta localidad, se produjo en el año 1970 cuando la plaza era comandada por un Coronel de nombre Irinio Pérez Naut, a quien se le atribuían torturas a los detenidos y otras acciones, entre ellas el ametrallamiento al liceo Ercilia Pepín, y las agresiones a tiros contra manifestaciones pacíficas, en una de las cuales fue asesinado Domingo Perdomo (Papi), marcando el inicio de una gran protesta en la que se incluyó la demanda de la reconstrucción de las calles.

Tras seis días de paralización de todas las actividades comerciales, de transporte y la docencia, los francomacorisanos lograron la salida del citado oficial, una de las peticiones del Comité de Huelga y el inicio de inmediato de la reconstrucción de las destartaladas calles por las cuales se hacía prácticamente imposible el tránsito.

La contundencia de esa huelga obligó al gobierno a ceder ante cualquier reclamo del movimiento social progresista de esta localidad, sin necesidad de llegar a paralizaciones, como la lucha librada en las calles demandando el pago de $3.20 por día para los obreros que cavaban las zanjas para introducir el alcantarillado cloacal.

Otras grandes jornadas fueron libradas, matizadas por hechos sangrientos, que pusieron a prueba la capacidad de los francomacorisanos de lograr despojarse de comandantes policiales que cometieron toda suerte de tropelías durante la fatídica gestión del Dr. Balaguer del 1966 al 1978.