Residencial Argenis

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 465,
Edición 2da. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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Ya es tiempo de que se aclare la verdad de quién mató a Trujillo

• Dr. Ramón García Vásquez

Cunado me pongo a pensar que las influencias políticas y el usted tener un pie en el estribo del Poder, hacen de la Historia y la verdad, páginas del sanitario.

Leyendo en estos días el periódico, me entero por unas declaraciones no sé de quién; que los señores: Miguel A. Báez y Modesto Díaz Q..P..D., fueron los que lograron conquistar al General Juan Tomás Díaz Q.P..D. para que tomara parte en el complot para salir de Trujillo. Eso es falso, quien conquistó a Juan Tomás por insinuación de Antonio de la Maza, fue mi hermano Antonio García Vásquez.

Este señor iba a La Vega para hablar con Juan Tomás, aún siendo éste General activo y a veces llegó a San Miguel, “La Piña”, en mi compañía, en un carro Volswagen pequeño y se ponían a hablar en la galería de la casa. Esa Fca. había sido de Juancito Rodríguez; así que quien conquistó al General Díaz fue Antonio García V. y no los que dijo ese escritor.

Ya es tiempo de que se aclare completamente la verdad de quién mató a Trujillo; ya está bueno de que el único sobreviviente de esa gesta, con una serie de declaraciones que hace a cada momento, deje una especie de incertidumbre y duda de quién fue que dio el tiro mortal a Trujillo.

No hay lugar a dudas ni rebatiñas; que los disparos hechos por un buen tirador con una escopeta 12 recortada por ese valiente español de nombre Miguel Bissié, escopeta cargada con cartuchos arreglados con balines en lugar de municiones, ese trabajo hecho por otro español el Sr. Orbim Firpo. Estos cartuchazos fueron los que le desbarataron el pulmón al déspota, la sangre lo ahogó y solamente hubo que sacarlo del carro, agarrádonlo por los cabellos, pero no sin antes darle un tiro de gracia.

En fín, el autor de los cartuchazos mortales y el tiro de gracia, fueron dados por ese valiente entre los valientes: Antono de la Maza Vásquez; y ¿de qué clase de hombres se hacía acompañar este demonio de hombre?, “de los 7 del Patíbulo”.

Con respecto al nombre del obelisco, yo diría que ese artefacto lo hizo Trujillo para él mismo celebrar su fuerza, su poder, que subiera a las alturas y ese poder, esa fuerza, quien la rompió fue Antonio de la Maza. Ese obelisco debe llevar el nombre de quien desbarató ese poder y los obeliscos que llaman hombres. Esos sí deben elevar el nombre de esas 3 vírgenes que Dios nos envió para decirnos que la Mujer no es solamente para tener hijos, sino para enseñarnos lo que es sacrificio por la Patria.

El nombre de la provincia de Salcedo, debe preservarse y sus habitantes sentirse orgullosos de llevar su nombre.

¡Respeto!, lo mucho daña. Voy a señalar y dar a conocer esto último: Mientras los miembros y participantes de los llamados “La raza inmortal” gozan de prerrogativas con larguezas, el hijo de uno de los héroes del 30 de mayo, el hijo de ese que fue muerto a palos y puñal en el patio de la Fortaleza el 31 de mayo, al que se llamó Bolívar de la Maza y el que le cambió el motor al carro persecutor de Trujillo, ese hijo de ese héroe y mártir, ya con un solo riñón, casi inválido, maneja un carro público o taxi en New Yorlk; vaya contraste; Bolívar y todos sus hermanos murieron por la Patria, ¿cuál es la diferencia? La del poder y la injusticia.

A esa raza inmortal pertenecen: “Los Bencosme”, muertos padre e hijos, petenecen: “Los Patiños, Los Perozos” y otros más, como ese gran Gral. Juan Rodríguez. Los de la Maza, no podían ser de la raza inmortal, porque a ellos se les educó como a los Espartanos: “con el Escudo o sobre el Escudo”.

Por último ya hay que aclarar que el complot fue organizado desde el principio por Antonio de la Maza, él era el jefe, a él se le fueron sumando todos los otros y es tan cruel el destino, que en la capital no existe una calle que lleve su nombre ni de sus hermanos, talvez les dolió a los capitaleños la muerte de Trujillo. El colmo es que los destacamentos militares que llevaban el nombre de Antonio de la Maza, se le borró su nombre, pero así fue mejor, pues, era un insulto y una bajeza a su persona.