Residencial Argenis

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 465,
Edición 2da. de mayo del 2007, Rep. Dom.

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Chistes y Anécdotas

Le trajo un diploma
Una señora tenía un nieto al que llamaba Diploma. Diploma para acá; Diploma para allá; Diploma ven acá. Un día alguien le preguntó:
-Señora, ¿por qué llama usted Diploma a ese niño?
Ella le contestó:
-Porque mandé a mi hija mayor a estudiar a la capital, y eso fue lo que me trajo.

Preguntas y respuestas
¿En qué se parecen un motor a un inodoro?
-En el motor uno se sienta para correr, y el inodoro uno corre para sentarse.

Exageraciones
Era un señor tan gordo, pero tan gordo, que cuando tomaba un taxi, su ángel de la guarda le tenía que seguir en otro.

Cosas de parejas
La mujer se acerca a su esposo por la espalda y le dio un golpe en la nuca.
-¡En el bolsillo de tu pantalón encontré un papel que decía “Marilú”!, le dijo furiosa-, ¿Quién es esa fulana?
-Cálmate, cariño -repuso el marido-. ¿Te acuerdas de que la semana pasada fui al hipódromo? Pues así se llama el caballo que aposté.
Al día siguiente, la mujer le propinó otro galletón.
-¿Y ahora por qué me pegas? -se quejó el marido.
-¡Oh!, porque te llamó tu caballo ayer!.

En el zoológico
El gato le dice a la vaca:
-Tu tan orgullosa y no te da vergüenza andar sin bracieres.
La vaca le responde:
-Peor tú, tan pequeño y ya tienes bi-gotes!
Ironías de la vida
Hablamos de matar el tiempo, como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros.
Lo importante no es saber quién es el político, sino saber con quién está.

Anécdota
El mocano, el mulo y el perro
Una vez venía un mocano a media noche desde Baitoa hacia Moca, muy cansado; venía acompañado de un perro y un mulo. Al llegar al río Licey, río de cuesta muy pronunciada, se desmontó para beber agua y se quejó diciendo:
-¡Diablos! Yo si estoy cansado.
En el mismo instante recibió el susto de su vida, cuando el mulo le dijo:
-Y yo también.
El mocano salió huyendo y con el perro atrás subió otra cuesta con la lengua afuera y dijo:
-Qué susto, me dio ese mulo.
Ahí mismo le dijo el perro:
-Y a mí también.
Al oír ésto el mocano todavía tá juyendo.