Residencial Argenis

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 466,
Edición 1ra. de junio del 2007, Rep. Dom.

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El Símbolo

Por Luis Caba

El 4 de julio de 1982 el país fue sorprendido con una noticia insólita, el presidente de la República Antonio Guzmán Fernández había muerto trágicamente en el Palacio Nacional.

El vicepresidente licenciado Jacobo Majluta fue juramentado en horas de la madrugada. El gobierno confirmó la noticia del suicidio del presidente Guzmán; doña René Klang, la viuda del presidente dijo: “Antonio se mató por bueno”; era evidente que la muerte del presidente Guzmán era consecuencia directa de la lucha interna del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Independientemente de que los presidentes al finalizar su período se ven afectados por la soledad y la nostalgia, muchos de sus colaboradores y amigos lo abandonan para acercarse a las nuevas autoridades, es la soledad del poder a la que en una ocasión se refirió el doctor Joaquín Balaguer.

Los presidentes suicidas no son tan comunes, se recuerda que antes del presidente Antonio Guzmán, en América Latina el último presidente en suicidarse fue el chileno José Manuel Balmaceda, después de ser derrotado en una contienda civil, fracasó un auto-golpe de Estado en el año 1891.

El presidente Salvador Allende, no se suicidó el 11 de septiembre del 1973, como dijeron sus enemigos, sino que murió combatiendo cuando los golpistas asaltaron el Palacio de la Moneda, ya el presidente Carlos Federico Morales Languasco había dicho después de ser derrocado “no hay soledad comparable a la que invade el corazón de un gobernante caído”.

El poeta simbolizó la soledad, la nostalgia y la tristeza con un buitre, y el suicidio con estos versos:

Este buitre voraz de ceño torvo
Que me devora las entrañas fiero,
Es mi único y constante compañero,
Labra mis penas con su pico corvo
El día que le toque el postrer sorbo
Apurar de mi roja sangre, quiero que
me dejen con él solo y señero un
momento sin nadie como estorbo.