Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 469,
Edición 2da. de julio del 2007, Rep. Dom.

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
La muerte de William Mieses estremeció Macorís

• Pedro Fernández

William MiesesDurante el período Balaguerista del 1966 al 1978, esta localidad parió líderes obreros, campesinos y estudiantiles que jugaron un papel estelar en la oposición al régimen que se mantuvo a sangre y fuego cegando vidas, encerrando ideas y desterrando posturas ideológicas.

La integración total de la mayoría de los jóvenes estudiantes a la lucha revolucionaria dio sus frutos con el surgimiento de dirigentes estudiantiles como Víctor Domínguez, Felipe Ventura, Milton Diloné, Tancredo Vargas y William Mieses, quienes jugaron un papel protagónico y recibieron en cambio encarnizadas persecuciones que terminaron con la vida de algunos de ellos.

Dentro de esos líderes se destacó William Mieses, quien comenzó como un miembro de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER) apéndice estudiantil de la Línea Roja del 14 de Junio y debido a su fogosidad y entrega a la lucha revolucionaria fue escalando posiciones dentro del grupo y la organización que lo sustentaba, alcanzando posiciones de dirección.

Además de cursar estudios en el liceo secundario Ercilla Pepin, William dedicó parte de su tiempo a la zapatería, al igual que su padre, alternando el oficio con sus responsabilidades políticas.

La persecución de los organismos de seguridad del Estado, especialmente el Servicio Secreto, dirigido en ese entonces por el teniente Francisco Amézquita, se concentro en varios jóvenes pertenecientes a la izquierda, encabezados por William Mieses.

Francisco Amézquita llegó a esta ciudad precedido por una aureola criminal por su implicación en la muerte de Luís María Alvarez (Boyoyo), quien fue encontrado asesinado a palos en Santiago y que mereció un ascenso del entonces sargento a primer teniente, encargándole la cúpula militar dirigir una despiadada carnicería contra los militantes revolucionarios de esta ciudad.

La muerte de un balazo del dirigente Reformista Amable Martínez (Pipe), quien se desempeñaba como vicepresidente de la Sala Capitular del Ayuntamiento de esta ciudad, cuando resistió a varios desconocidos que lo despojaron de un revólver que portaba, fue la oportunidad esperada por los cuerpos represivos, que elaboraron un expediente a los más destacados revolucionarios de ese entonces.

En el expediente instrumentado a William Mieses, donde figuraban otros jóvenes de distintas organizaciones, se acusaba al joven de la muerte de Martínez, desatándose entonces una persecución que dio como resultado la detención del dirigente estudiantil en medio de un allanamiento practicado a una casa de la calle Mella del sector Pueblo Nuevo.

La acusación se formuló pese a que todo el mundo, incluyendo los organismos de seguridad del Estado, estaba consciente de que el grupo al que pertenecía William no realizaba ese tipo de acción.

A partir de ese momento, el 30 de junio de 1973, los agentes del servicio secreto al mando del teniente Francisco Amézquita y un sargento de apellido Contreras, se ensañaron en golpizas constantes contra William, cuyo cuerpo no resistió más y el 3 de julio expiro en el cuartel policial que operaba en lo que hoy es el edificio de oficinas gubernamentales de la calle 27 de Febrero esquina Mella.

El rumor sobre la muerte de William corrió como pólvora en toda la ciudad y horas después, cuando era imposible seguir ocultando el crimen, se montó una comedia en la sala de emergencias del hospital San Vicente, donde un grupo de médicos refrendó la versión policial de que el dirigente estudiantil había muerto debido a un “Edema Pulmonar”, versión que nadie creyó.

El asesinato de William aceleró los aprestos huelgarios que se realizaban para lograr la salida del jefe de la plaza, Virgilio Payano Rojas junto al temible jefe del servicio secreto y otros sicarios y finalmente el grupo salió empujado por un paro que abarcó toda la ciudad y los jóvenes que en las calles lanzaban la consigna “Fuera Payano y Amézquita de Macorís”.

La persecución policial no se limitó a los izquierdistas, sino a connotados dirigentes perredeistas como el Dr. José Amado Camilo Fernández, Antonio Pichardo, Pichardito, Luis Bautista y otros que sufrieron los rigores de la cárcel de la uniformada y algunos de ellos fueron rudamente golpeados.

No obstante, tras la victoria del hacendado Antonio Guzmán Fernández al frente del Partido Revolucionario Dominicano, el coronel Payano fue designado jefe de la Policía.

Como recuerdo de William Mieses, un combativo y abnegado revolucionario, se construyó una pequeña tarja que se colocó en la acera de lo que hoy es la entrada a la Gobernación provincial, pero la misma fue destruida por orden de no se sabe quién y la costumbre de cada 3 de julio visitar el lugar para recordar el joven fogoso de ideas firmes, se fue esfumando con el tiempo y hoy es solo un recuerdo de una vida de un hombre de ideas claras y postura firme.