Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 471,
Edición 2da. de agosto del 2007, R.D.

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NUEVAS GENERACIONES VERSUS ROL POLITICO Y SOCIAL

Por  Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes
Director General del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (C R D),
Abogado y Politólogo

Lunes, 10/09/07
En estos tiempos que en nuestra sociedad ciertamente posee recursos humanos e  instituciones sociales suficientemente consolidadas para lanzarse tras  la  conquista de un real desarrollo  y  de una efectiva erradicación  de los males que por casi dos siglos le han lacerado, están reunidas todas las condiciones y factores para que las nuevas generaciones asuman sin más postergación  un rol activo y  decisivo dentro de nuestras entidades políticas y sociales.

Para lograr dichos propósitos se impone que las generaciones que han surgido y que se han afianzando en las diferentes instancias sociales en los ultimas dos décadas,  rompan las barreras y prejuicios que obstruyen su  participación  en  nuestros partidos políticos, por ser la dirección social y política de nuestra nación una ineludible e impostergable  tarea que a ellas les corresponde asumir a través de un cambio de mentalidad que nos conduzca hacia un mejor rumbo.

Dicho proceso  requiere de ellas tomar acciones valientes  que nos lleven  a  eliminar  los liderazgos mesiánicos y el perjudicial endiosamiento en el ámbito de  nuestras instancias políticas, en razón de que nuestra nación no necesita Dioses ni Mesías políticos, sino que nuestros partidos realmente se  renueven  para que tengan la fuerza moral  y la capacidad de llevar a las funciones públicas a personas que además de ser honestas reciban la  preparación que se requiera para conducir con eficiencia las dependencias estatales que se les encargue dirigir y administrar.

Dentro de estos propósitos debemos tomar por enseñanza principal los fiascos y fracasos  que hemos tenido en nuestra vida político y social, resultante de  haber tomado el camino equivocado de creer que la solución de nuestros problemas lo puede solucionar un determinado hombre, cuando en realidad su enfrentamiento por ser tan complejo depende del nivel de preparación y  capacidad  que tengan en su conjunto el universo de nuestra dirigencia política.    

Por tanto los lideres engendrado por las nuevas generaciones no pueden permitir  bajo ninguna circunstancia que se mantenga el incorrecto  proceder de  que se les presente como Mesías y Redentores de la solución de los problemas nacionales,  en razón  de que el referido comportamiento en vez de beneficiar las metas de progreso colectivo que estamos obligado a lograr y conquistar, lo que ha contribuido es a solidificar y a profundizar  los males que nos han afectado y agobiado.

Debemos pues dejar como cosa del pasado el mesianismo y el endiosamiento en nuestra clase política, ya que  lo único que ha servido es para convertir a los partidos y los estamentos del Estado en presas fáciles del gangsterismo político y social, además para ahondar  la delincuencia, la pobreza y el atraso social.

Todo lo expuesto, junto con la una nueva composición social que se da en el  país exigiendo nuevas  reglas de juego en la conducción  de nuestras instituciones  y en la toma de decisiones, a fin de caminar soportado  en la paz y la verdadera justicia hacia una  gran revolución social, moral  y tecnológica, nos han colocado en el umbral de que un nuevo  liderazgo social y político controle nuestras entidades políticas y sociales, teniendo por  norte la vocación de bien y una forma de pensar renovada y transformada.